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La Provincia avanza en la Justicia por la deuda previsional y crecen las tensiones por la emergencia alimentaria

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La disputa entre la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional suma un nuevo capítulo en el plano judicial y legislativo, con eje en el reclamo por fondos adeudados y el impacto creciente en las políticas sociales.

En este marco, se realizó una segunda audiencia por la deuda que la ANSES mantiene con el Instituto de Previsión Social (IPS), estimada en 2,2 billones de pesos, uno de los montos más significativos dentro del total que Nación adeuda a la Provincia. El proceso judicial, que tiene como fecha clave el 10 de junio, dio un paso relevante; la Justicia no solo reconoció la legitimidad del reclamo bonaerense, sino que exigió al Gobierno nacional la presentación de un plan de pago concreto.

La novedad radica en el enfoque del tribunal, que en lugar de limitarse a ordenar el pago, instó a las autoridades nacionales a detallar cómo saldarán la deuda. La medida busca evitar el incumplimiento de fallos, una situación que ya se ha repetido en otros ámbitos, y obliga a la administración nacional a formalizar una propuesta en la próxima audiencia.

Este reclamo forma parte de un conjunto más amplio de litigios entre ambas jurisdicciones. Actualmente, la Provincia mantiene ocho causas judicializadas contra Nación por deudas que superan los 15 billones de pesos, vinculadas a obras públicas, fondos educativos, transporte y programas sociales, entre otros conceptos.

En paralelo, crecen las tensiones en el plano legislativo bonaerense a partir de la situación alimentaria. Mientras el Ejecutivo provincial anunció un refuerzo en el Servicio Alimentario Escolar (SAE), comenzaron a surgir cuestionamientos internos dentro del peronismo por la sostenibilidad de las políticas sociales en un contexto de recorte de transferencias nacionales.

Uno de los puntos de conflicto es la posible discontinuidad del programa MESA, implementado durante la pandemia para garantizar asistencia alimentaria a estudiantes fuera del ámbito escolar y que luego se mantuvo como política complementaria. Si bien desde el Gobierno provincial aseguran que el programa continúa, admiten que su continuidad depende de la disponibilidad de recursos, en un escenario marcado por la falta de fondos nacionales.

En este contexto, un proyecto presentado en el Senado bonaerense propone declarar la emergencia alimentaria por 18 meses, lo que permitiría reasignar partidas presupuestarias para reforzar la asistencia. Sin embargo, la iniciativa generó tensiones dentro del oficialismo, donde algunos sectores la interpretan como una presión adicional sobre un Ejecutivo que ya enfrenta restricciones financieras.

El debate dejó al descubierto diferencias en el seno del peronismo provincial respecto a la estrategia frente al ajuste nacional. Mientras algunos plantean la necesidad de sostener el gasto social aun a costa de mayores esfuerzos presupuestarios, otros advierten sobre los límites de la Provincia para seguir compensando la retirada de fondos nacionales.

En ese escenario, la Legislatura se convierte en un ámbito clave donde convergen reclamos sociales, disputas internas y la presión por encontrar herramientas que permitan sostener políticas públicas en un contexto de fuerte restricción económica.

Así, entre la expectativa por el fallo judicial sobre la deuda previsional y las discusiones por la emergencia alimentaria, la Provincia atraviesa un momento de alta tensión política, con el foco puesto en cómo afrontar el impacto del ajuste nacional sin desatender las demandas sociales más urgentes.

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