Lucas Guzmán, taxista de La Plata, puso sobre la mesa lo que el sector viene arrastrando hace meses, los números que no cierran y una competencia que crece.
El pedido de aumento ya entró al Concejo; hoy la bajada de bandera quedó muy atrás del costo real, sobre todo con el combustible arriba de los dos mil pesos. “Estamos lejos del mantenimiento de la unidad”, resumió Lucas.
La propuesta que se charló apunta a una suba en dos tramos. Primero ahora, otro ajuste después del invierno. Nada fuera de lo habitual, pero sí urgente. Porque el problema no es solo la tarifa: también es la falta de pasajeros.
Ahí aparece el otro eje caliente como lo son las aplicaciones, ya que el debate por su legalización volvió con fuerza y divide aguas. Al respecto Lucas reconoció que perjudican, pero también pone contexto: “La mayoría son trabajadores como nosotros. Gente que no llega a fin de mes y sale a manejar”.
“Siempre que hay crisis, se vuelcan al transporte”, marcó, dejando una postal repetida en la Argentina.
Mientras tanto, el sector espera definiciones. Si no hay trabas, el aumento podría tratarse en mayo.
Pero la discusión de fondo sigue abierta.
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