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Esteban Spivak habló de las obras en marcha y el desafío del agua en la región

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Esteban Spivak, exconcejal de Ensenada y actual vicepresidente de ABSA, analizó el contexto político nacional, la gestión provincial y el estado del servicio de agua en la región, en una charla atravesada por definiciones fuertes y un repaso de obras clave.

Sobre la coyuntura nacional, opinó que “el Gobierno nacional no ha hecho ningún mérito ni para llegar ni para sostenerse. Hace todo mal, recorta y endeuda al mismo tiempo, y la situación social está cada vez más complicada”. En esa línea, consideró que se trata de “un gobierno sin sensibilidad, muy alejado de la gente”.

Al mismo tiempo, reconoció dificultades dentro del espacio opositor, aunque señaló una figura de referencia: “Hay una esperanza y un candidato natural en la provincia. Es necesario encolumnarse detrás de Axel Kicillof, que está sosteniendo una administración digna pese a los recortes”.

Con respecto a su gestión en ABSA, comentó que asumieron con una empresa desfinanciada «sin estructura, con cañerías de más de 80 años y un déficit enorme en el servicio”. Sin embargo, destacó avances en estos dos años: “Tenemos récord de intervenciones, incorporamos más de 200 unidades 0 km y dejamos de alquilar maquinaria; hoy es patrimonio de la empresa”.

Uno de los ejes centrales es la infraestructura hídrica en la región La Plata–Berisso–Ensenada. Allí explicó una limitación estructural, ya que “las tres ciudades fueron pensadas para 800 mil habitantes y hoy superan ampliamente el millón. Falta agua para tanta población”. En ese sentido, remarcó la importancia de nuevas obras, y para ello se está construyendo una planta que «va a duplicar la capacidad», siendo «la obra más importante en volumen económico del país hoy”.

También se refirió a mejoras puntuales, como en Punta Lara y el avance de una planta potabilizadora en Los Talas que “va a generar una contrapresión que va a mejorar todo el sistema. Es una solución histórica”.

Consultado por la percepción social, reconoció el malestar de los vecinos, pero pidió comprensión: “Entiendo al vecino que no tiene agua, tiene razón. Pero también hay que cambiar la cultura del uso: el agua es un recurso caro y complejo de producir”. Y agregó: “Creemos que el agua viene del río y sale por la canilla, pero hay un proceso muy costoso detrás”.

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