Finalizando el mes de abril, Marcelo Villagra, taxista de la ciudad de Ensenada, trazó un panorama crítico sobre la actualidad del sector.
“Estamos en estado terminal”, definió, y explicó, que la actividad viene en caída desde la pandemia, pero el golpe más fuerte llegó con el avance de las aplicaciones de transporte.
El trabajador señaló que, si bien históricamente pudieron convivir con los remises, la irrupción de plataformas digitales cambió por completo el escenario; hoy quedan apenas entre 20 y 25 taxis trabajando en la calle en Ensenada.
Uno de los principales problemas es la competencia desigual. Mientras un viaje por taxímetro puede costar cerca de 10 mil pesos, en aplicaciones se paga entre 5.500 y 7.000, lo que vuelve insostenible el trabajo tradicional. A esto se suma el alto costo de mantenimiento de los vehículos, combustible y repuestos.
Además, el taxista marcó un cambio cultural y es que los usuarios priorizan rapidez, precio y comodidad. “La gente eligió las aplicaciones y es muy difícil volver atrás”, sostuvo. También destacó que muchas personas utilizan estas plataformas como ingreso extra, lo que incrementa la oferta y reduce aún más el trabajo para quienes viven exclusivamente del taxi.
En ese sentido, planteó que el camino no es prohibir las aplicaciones, sino regularlas: “Que jueguen con las mismas reglas que nosotros”, reclamó, en referencia a licencias, controles, desinfección y cargas impositivas.
Respecto a las tarifas, anticipó que cualquier aumento podría ser contraproducente en Ensenada, ya que ampliaría aún más la diferencia con los servicios digitales. Actualmente, la bajada de bandera ronda los 1.000 pesos, muy por debajo de lo que se proyecta en La Plata.
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