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Seguridad, internas y búsqueda de rumbo: una semana intensa en la región capital

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La seguridad como campo de disputa política y social

La seguridad se consolidó como uno de los principales ejes de disputa política en La Plata. En medio de una creciente preocupación social por los robos y hechos violentos, el debate en el Concejo Deliberante expuso diferencias entre oficialismo y oposición sobre el rol del municipio en la prevención del delito. Mientras sectores libertarios reclaman más transparencia, patrullaje y herramientas para la Guardia Urbana, el oficialismo sostiene que viene fortaleciendo el monitoreo y recuperando estructuras de control urbano deterioradas en años anteriores.

En ese contexto, la decisión del municipio de avanzar en la compra de armas no letales Byrna para agentes de la Guardia Urbana abrió una discusión más profunda sobre hasta dónde deben intervenir los gobiernos locales en materia de seguridad. Sus impulsores aseguran que son herramientas disuasivas y preventivas, pero también surgieron cuestionamientos sobre posibles abusos, falta de capacitación y el riesgo de ampliar funciones municipales que históricamente dependen de la Provincia.

Más allá de la discusión técnica, el debate refleja una realidad social marcada por la sensación de vulnerabilidad y el impacto de la crisis económica. La demanda de mayor seguridad crece en distintos barrios platenses y obliga a la dirigencia a dar respuestas concretas, aunque el desafío de fondo es seguir construyendo políticas integrales que combinen prevención, presencia estatal y reconstrucción del tejido social.

Obra pública, respaldo político y demostración de poder territorial

En nuestra ciudad la política tuvo una semana marcada por un fuerte gesto institucional y político con la inauguración del nuevo Palacio Municipal, una obra presentada por la gestión de Mario Secco como símbolo del crecimiento y la transformación urbana de la ciudad. El moderno edificio, de seis plantas y alrededor de 5.000 metros cuadrados, fue construido con fondos municipales y concentrará distintas áreas estratégicas de la administración local. La actividad contó con la presencia del gobernador Axel Kicillof, quien no sólo acompañó el acto en el marco del 225° aniversario de la ciudad, sino que además volvió a recibir un fuerte respaldo político por parte de Secco, en una jornada donde gestión y posicionamiento político quedaron claramente entrelazados. En un contexto económico complejo y de fuerte ajuste nacional, el oficialismo local buscó mostrar capacidad de obra pública, inversión estatal y volumen político propio, utilizando la inauguración como una señal de fortaleza territorial y de alineamiento con el proyecto bonaerense encabezado por Kicillof.

Peleas, internas, desgaste y señales de reconfiguración en el peronismo local.

La semana política en Berisso dejó una postal de agresiones, contradicciones y búsquedas de identidad dentro del oficialismo local. El momento más áspero se vivió en el Concejo Deliberante, donde la fuerte discusión entre el secretario de Seguridad, Gabriel Marotte, y el concejal Federico Ruiz volvió a poner en evidencia el malestar creciente alrededor de la política de seguridad municipal y las crecientes internas dentro del cagliardismo. Cruces subidos de tono, acusaciones y un clima de confrontación reflejaron no sólo diferencias políticas, sino también la sensibilidad de una agenda donde los vecinos exigen respuestas concretas frente a la inseguridad y el ejecutivo no puede darlas.

La polémica no terminó allí. Tras el episodio, sectores de la oposición avanzaron con un documento reclamando la renuncia o remoción de Marotte de la Secretaría de Seguridad, endureciendo aún más el clima político local. Sin embargo, el episodio también dejó expuesta cierta doble vara: dirigentes que se muestran escandalizados por los tonos elevados dentro del Concejo Deliberante suelen guardar silencio frente a la violencia verbal, agravios permanentes y descalificaciones públicas que bajan diariamente desde el propio presidente Javier Milei hacia periodistas, opositores,médicos, artistas o dirigentes políticos. La indignación selectiva, muchas veces, termina debilitando la consistencia de los reclamos institucionales.

A esa escena se sumó otro bizarro episodio que terminó generando ruido y comentarios en la ciudad: el funcionario Gabriel Lommi recomendó públicamente a los vecinos comunicarse al 147 para realizar reclamos, sin advertir que ese número corresponde a la Ciudad de Buenos Aires y no al municipio berissense. El error, más allá de lo anecdótico, terminó funcionando como símbolo de cierta improvisación y desconexión en áreas sensibles de la gestión local.

El acto por el natalicio de Eva Perón también dejó tela para cortar, como bien detallamos en nuestra nota de cobertura del evento.

Pero, por suerte, aires de alivio llegaron en el cierre de la semana para Cagliardi y los suyos. Un sabor agridulce al menos. La realización del Festival del Alfajor, el evento realizado en el gimnasio municipal que aportó una cuota de aire festivo y convocatoria popular, combinando emprendedores, producción local y actividades familiares. En medio de una agenda cargada de tensiones políticas, internismo, desaciertos, y falta de gestión, el festival terminó ofreciendo una imagen más amable para un ejecutivo que necesita, cada vez más, mostrar gestión, recuperar cercanía y empatía con una sociedad golpeada por la crisis cotidiana.