La situación económica continúa profundizando la crisis del comercio y la industria en la región capital. Así lo manifestó Diego Piancazzo, referente de la Cámara de Comercio e Industria de La Plata, quien alertó sobre el cierre sostenido de locales comerciales, la caída del consumo y el freno en distintos sectores productivos.
En entrevista con Aire de Rivera, reconoció que si bien la entidad no cuenta con cifras exactas sobre la cantidad de comercios cerrados, “sabemos que son muchísimos y que cada vez son más”. En ese sentido, los negocios más perjudicados serían aquellos pequeños comercios y emprendimientos que no cuentan con respaldo económico suficiente para sostenerse en un contexto de ventas en caída libre.
“El principal problema es la falta de demanda. No hay ventas y eso está directamente relacionado con la pérdida del poder adquisitivo de la gente”, sostuvo. Además, muchos comerciantes deben recurrir a recursos personales para mantener abiertos sus negocios, pero “no todos pueden hacerlo”.
En cuanto al panorama industrial, Piancazzo señaló que actualmente la capacidad instalada en la región se encuentra entre un 50 y un 60 por ciento, y que “la mitad de las máquinas están paradas y hay una enorme capacidad ociosa”; situación que también se replica a nivel nacional.
La construcción aparece como otro de los sectores más golpeados. La paralización de gran parte de la obra pública y la desaceleración de proyectos privados impactan directamente sobre el movimiento económico regional. “La construcción tracciona muchísimo y cuando se frena, le pega de lleno al resto de la economía”, indicó.
Entre los rubros más afectados mencionó especialmente al sector textil, gastronómico y de servicios personales, donde incluyó gimnasios, peluquerías y centros de estética. A esto se suma un fuerte cambio en los hábitos de consumo donde los clientes realizan compras más pequeñas, reducen gastos y optan por segundas o terceras marcas.
El impacto de la crisis también se refleja en el paisaje urbano. Piancaso describió un panorama preocupante en zonas comerciales históricas de La Plata, como calle 12 y Diagonal 80, donde numerosos locales permanecen cerrados sin nuevos inquilinos a la vista. “Es un tren fantasma. Se están perdiendo muchísimos negocios y muchos locales ya ni siquiera vuelven a abrir”, lamentó.
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