A casi nueve años de la desaparición de Johana Ramallo, la lucha de su madre, Marta Ramallo, continúa atravesada por el dolor, la búsqueda de justicia y la denuncia permanente contra un sistema judicial que, según afirma, sigue sin escuchar a las víctimas.
Marta cuestionó el desarrollo del juicio oral que investiga la desaparición, explotación sexual y asesinato de Johana, una de las once víctimas de una red de trata y narcotráfico que operaba en la denominada zona roja de La Plata.
“Cuando desapareció Johana me dijeron que se había ido con un machito. Hoy, después de casi nueve años, los machitos fueron ellos. Nuestras pibas estaban desaparecidas para ser prostituidas”, expresó con crudeza.
Actualmente, cinco hombres y tres mujeres son juzgados por delitos vinculados a trata de personas, explotación sexual, encubrimiento y comercialización de estupefacientes. Sin embargo, la querella impulsada por Marta busca que el caso sea reconocido bajo la figura de narcofemicidio, entendiendo que la muerte de Johana ocurrió en el marco de una estructura criminal organizada atravesada por violencia de género y narcotráfico.
Ramallo explicó que desde diciembre pasado decidió cambiar de representación legal para avanzar con una estrategia más firme dentro del juicio. “Hasta ese momento sentía que el tribunal escuchaba a la familia, pero después comenzaron a priorizar los beneficios para los imputados”, denunció.
Entre los reclamos más fuertes, expuso que algunos acusados puedan evitar asistir presencialmente a las audiencias alegando problemas durante los traslados: “Los beneficios siempre fueron para ellos y nunca para las madres ni para nuestras pibas víctimas”.
Además, denunció la falta de perspectiva de género tanto del tribunal como de la fiscalía. “Hay organismos del Estado participando del juicio, pero ninguno está trabajando realmente desde una perspectiva de género”, afirmó.
Uno de los momentos más duros del relato llegó al recordar una audiencia en la que un perito confirmó que el cuerpo de Johana había sido descuartizado. Marta aseguró que, tras escuchar ese testimonio, sufrió situaciones de hostigamiento dentro de la sala.
“Me quieren disciplinar, pero a mí no me va a disciplinar nadie. Yo aprendí esta lucha en la calle y enfrentando un sistema judicial que me castigó durante años”, expresó.
En ese sentido, insistió en que el caso de Johana representa mucho más que una historia individual: “No se llevaron solo una Johana. Hay muchas pibas desaparecidas por este sistema prostituyente y por un Estado ausente”.
La próxima audiencia del juicio se realizará el 15 de mayo en los tribunales federales de La Plata. Allí continuarán declarando peritos y testigos clave mientras la querella insiste en ampliar la imputación y lograr que la causa sea juzgada bajo la figura de narcofemicidio.
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