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Axel y el sueño que sigue vivo: campeón en Uruguay y con el corazón puesto en Estudiantes

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Con apenas 20 años, Axel ya sabe lo que significa atravesar los contrastes más intensos del fútbol profesional; debutar joven en primera división, sufrir lesiones que frenan el impulso justo cuando todo parecía despegar y volver a empezar lejos de casa para reconstruir el camino. Hoy, ese recorrido encuentra una recompensa importante, que es consagrarse campeón con Racing Club de Montevideo, en un logro histórico para la institución uruguaya.

“Ser campeón no pasa todos los días. Hay que valorarlo mucho”, resumió el mediocampista nacido en Gualeguaychú, todavía con la emoción fresca de haber conquistado el Torneo Apertura uruguayo con un Racing que sorprendió a todos al imponerse en una competencia dominada habitualmente por gigantes como Peñarol y Club Nacional de Football.

Para Axel, el festejo tuvo un significado especial. No sólo por tratarse del primer título de primera división en la historia del club, sino también por todo lo recorrido para llegar hasta este presente.

De Gualeguaychú a La Plata

Su historia en el fútbol grande comenzó muy temprano. A los 12 años dejó su ciudad natal para incorporarse a las divisiones juveniles de Estudiantes de La Plata, institución que se convirtió en mucho más que un club.

“El primer año fue muy difícil, lloraba casi siempre. Extrañaba a mi familia, mi casa, todo; pero con el tiempo me fui adaptando y hoy entiendo cuánto me ayudó esa experiencia para crecer como persona”, recordó.

En la pensión del club terminó de formarse como futbolista y también como hombre. Allí aprendió valores que hoy repite como una bandera: humildad, compromiso, respeto y disciplina. “Estudiantes me dio todo. Me dio un lugar para dormir, para comer, hice la escuela ahí, hice amigos. Es un club al que siempre voy a estar agradecido.”

Su irrupción en la primera división se dio bajo la conducción de Eduardo Domínguez, una oportunidad que llegó antes de lo esperado: “Hoy, mirando para atrás, siento que futbolísticamente podía estar, pero mentalmente quizás todavía no estaba preparado.”

Cuando parecía que su carrera comenzaba a despegar definitivamente, llegaron dos lesiones consecutivas en la misma rodilla izquierda, la pierna hábil. Primero sufrió una rotura parcial del ligamento cruzado posterior. Cuando logró recuperarse y regresó a los entrenamientos, apenas una semana después volvió a lesionarse: esta vez, el ligamento colateral medial.

“Fue un año muy duro. Por suerte no hubo que operar, pero fueron meses muy difíciles. Ahí uno aprende a tener paciencia y a valorar mucho más el hecho de poder entrenar y jugar», manifestó.

Allí comenzó la apuesta a un nuevo desafío, Uruguay como oportunidad y un título histórico.

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