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María Kasalla y el pensamiento sobre Rodolfo Kusch, el «maldito» filósofo argentino

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En una nueva columna filosófica en Frecuencia Camalote, la filósofa María Kasalla propuso un recorrido por la obra de Rodolfo Kusch, uno de los pensadores más importantes de la filosofía latinoamericana, cuya obra giró en torno a la identidad cultural americana, el arraigo y las formas de habitar el mundo.

Kasalla explicó que Kusch fue durante años un autor “silenciado por la academia”, muchas veces considerado más antropólogo que filósofo, aunque con el paso del tiempo su pensamiento ganó reconocimiento por la profundidad de sus reflexiones sobre América Latina y las culturas populares. “Kusch plantea una filosofía del arraigo, una manera de pensar lo americano desde otro lugar, alejado del mandato occidental del ‘ser alguien’ y más cercano a la idea del ‘estar’”, señaló.

La docente remarcó que el filósofo argentino desarrolló gran parte de su obra en el norte del país, particularmente en Maimará, en la Quebrada de Humahuaca, donde estudió las culturas precolombinas y las formas de pensamiento indígena y popular.

Una de las ideas centrales de Kusch es la distinción entre el “ser” occidental vinculado al dominio, la productividad y el control, y el “estar”, entendido como una forma situada y comunitaria de habitar el mundo.

“El estar tiene que ver con el paisaje, con el suelo cultural, con la comunidad y con lo simbólico. Es una filosofía que piensa la existencia desde la relación con el entorno y no desde la lógica del dominio”, comentó.

Durante la charla también destacó el carácter integrador de su pensamiento, alejado de las dicotomías rígidas: “Kusch decía que nada existe en estado puro y que todo necesita contaminarse con su contrario. Pensaba la realidad desde el equilibrio y no desde la eliminación de las diferencias”.

Kasalla recuperó además la mirada del filósofo sobre las culturas populares e indígenas, a las que consideraba portadoras de una “lógica emocional” distinta a la racionalidad occidental. “Él decía que hay saberes y formas de comprender la vida que pasan más por lo simbólico, los afectos y la experiencia comunitaria que por los conceptos abstractos”, explicó.

La columna cerró con una lectura de fragmentos de la obra de Kusch, en los que el autor reivindica el tránsito permanente entre opuestos como parte esencial de la experiencia humana.

“Vivir no consiste solo en tener cosas, sino en atravesar esos pasajes entre la alegría y la tristeza, entre la cultura y la barbarie, entre la bondad y la contradicción”, resumió.

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