Más desempleo, menos consumo y fábricas apagadas en Buenos Aires

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La Provincia de Buenos Aires atraviesa un deterioro económico y social más profundo que el promedio nacional. Así lo revela un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que analizó la evolución de los principales indicadores socioeconómicos bonaerenses desde noviembre de 2023 hasta mayo de 2026 y concluyó que el impacto del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei golpea con mayor intensidad al principal distrito del país.

La provincia concentra el 38% de la población argentina y el 24% de los habitantes del país vive en el Gran Buenos Aires. En ese contexto, el informe sostiene que Buenos Aires se convirtió en el territorio donde más se expresan las consecuencias de la caída de la actividad económica, la pérdida del poder adquisitivo y el retroceso del empleo formal.

Uno de los datos más contundentes es el relacionado con el empleo registrado. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 se perdieron 106.299 puestos de trabajo registrados en unidades productivas bonaerenses. La cifra representa un tercio de todos los empleos destruidos en el país durante ese período. A nivel nacional, la pérdida total alcanzó los 310.930 puestos de trabajo.

La situación laboral también se refleja en la tasa de desocupación, que alcanzó el 9,5% en el cuarto trimestre de 2025, dos puntos por encima del promedio nacional, que fue del 7,5%. El escenario es todavía más grave entre los jóvenes: la desocupación llegó al 16,8% entre las mujeres jóvenes y al 16,2% entre los varones jóvenes.

El informe advierte además sobre el crecimiento del pluriempleo y de la precarización laboral. En el Gran Buenos Aires, el 11,8% de los trabajadores declaró tener más de un empleo, reflejando que un solo salario ya no alcanza para sostener el nivel de vida de muchas familias. Al mismo tiempo, el 16,5% de las personas ocupadas manifestó estar buscando otro trabajo, lo que evidencia problemas de ingresos y deterioro en las condiciones laborales.

El deterioro también alcanzó a sectores históricamente vulnerables, como el empleo doméstico. Desde noviembre de 2023 hasta enero de 2026 se perdieron 7.690 puestos registrados en casas particulares en la provincia. El CEPA remarca que se trata de un sector altamente feminizado, donde muchas trabajadoras son jefas de hogar y dependen exclusivamente de esos ingresos.

En materia de precios, el informe señala que la inflación acumulada en el Gran Buenos Aires desde diciembre de 2023 hasta abril de 2026 alcanzó el 310,2%, casi siete puntos por encima del promedio nacional. Sin embargo, el mayor impacto se observa en los servicios públicos y el transporte. Mientras el índice general acumuló una suba del 328%, el rubro Vivienda aumentó 541%, Comunicación 450% y Transporte 385%.

El transporte público aparece como uno de los ejemplos más contundentes del deterioro del poder adquisitivo. El boleto de colectivo para recorridos de entre tres y seis kilómetros pasó de $59 en noviembre de 2023 a más de $1.089 en mayo de 2026 con SUBE registrada. Como consecuencia, el gasto mensual estimado en movilidad para un trabajador que utiliza dos colectivos y un tren pasó de $6.656 a más de $108.000 mensuales.

El estudio advierte que para quienes perciben un salario mínimo el gasto en transporte pasó de representar el 4,5% del ingreso al 30,7%, una cifra que expone la magnitud del ajuste sobre los sectores de menores ingresos.

Aunque los salarios registrados mostraron una leve recuperación estadística, el informe sostiene que esa mejora desaparece cuando se incorpora el peso creciente de las tarifas y los servicios. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, el salario real promedio de los trabajadores registrados del sector privado en el Gran Buenos Aires mejoró apenas un 2,3%. Sin embargo, si se utiliza una canasta de consumo actualizada elaborada por el propio INDEC, el salario real cae 8% respecto del inicio de la actual gestión nacional.

La industria bonaerense también muestra señales críticas. La actividad manufacturera acumula una caída del 3,2% desde noviembre de 2023. Sectores como automotrices, caucho y plástico y papel y cartón registraron desplomes de hasta casi 30% interanual. A eso se suma una utilización de la capacidad instalada extremadamente baja: en febrero de 2026 la industria nacional operó al 54,6%, lo que implica que casi la mitad de las máquinas permanecieron paradas.

La consecuencia directa fue el cierre de empresas y la paralización de plantas industriales. Desde la llegada de Milei a la presidencia cerraron 4.950 empresas en la Provincia de Buenos Aires. El informe enumera casos emblemáticos como Fate, Kimberly Clark, Kenvue, ARSA, SOCOLOR y distintas firmas metalúrgicas, autopartistas y alimenticias. También se menciona la crisis de la línea de colectivos 148 “El Halcón”, que dejó más de 500 trabajadores afectados.

La caída del consumo es otro de los indicadores que reflejan el deterioro social. En febrero de 2026 las ventas en supermercados registraron una caída interanual real del 10,2% en el Gran Buenos Aires, el peor desempeño del país. El CEPA sostiene que la retracción del consumo ya atraviesa tres años consecutivos y golpea especialmente al área metropolitana, donde el peso de los gastos fijos y los servicios aumentó mucho más rápido que los ingresos.

El informe también pone el foco sobre el frente fiscal. Durante el primer cuatrimestre de 2026, las transferencias de coparticipación federal enviadas a la Provincia de Buenos Aires cayeron 4% en términos reales respecto del mismo período de 2025. A eso se suma una caída en la recaudación propia provincial, especialmente en Ingresos Brutos, principal tributo bonaerense y uno de los indicadores más sensibles de la actividad económica.

Según el estudio, esta situación afecta directamente la capacidad financiera de la provincia y de los municipios para sostener políticas públicas en áreas clave como salud, educación, infraestructura y asistencia social. Los municipios reciben el 16,14% de los recursos provinciales provenientes tanto de la coparticipación como de la recaudación propia, por lo que la caída de ingresos repercute directamente sobre el primer nivel del Estado que debe responder a las demandas cotidianas de la población.

El documento concluye que la Provincia de Buenos Aires atraviesa una combinación de desempleo creciente, pérdida salarial, retracción del consumo, caída industrial y reducción de recursos fiscales que configura un escenario económico y social más severo que el promedio nacional. En el principal núcleo productivo y urbano del país, el ajuste económico ya no aparece solamente reflejado en estadísticas, sino también en cierres de fábricas, caída de la actividad comercial y un deterioro sostenido de las condiciones de vida de millones de bonaerenses.