Despidos y represión en la Comisión Nacional de Energía Atómica, denuncian el desmantelamiento del sector nuclear

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La situación en la Comisión Nacional de Energía Atómica volvió a quedar en el centro de la escena tras una jornada de protesta marcada por despidos, tensión y un operativo de Gendarmería dentro de la sede central del organismo. En diálogo con «Aire de Ribera», el físico e investigador Rodolfo Kempf, docente universitario y coordinador de «Energía Nuclear para Fines Pacíficos de la Federación Internacional de Energía e Hidrocarburos de América Latina y el Caribe», denunció la no renovación de contratos y advirtió sobre el impacto que tendrá la medida en el sistema científico argentino.

Kempf explicó que la decisión alcanzó a 62 trabajadores y trabajadoras cuyos contratos vencían el 30 de junio. Se trataba de un grupo de aproximadamente 350 empleados contratados que desde hace meses enfrentan renovaciones trimestrales, una modalidad que calificó como generadora de “incertidumbre y angustia”.

“Nos fuimos enterando de a uno porque no hubo una comunicación oficial. Todos esperábamos que los contratos se renovaran, incluso las jefaturas y los responsables de las distintas áreas contaban con esos compañeros para continuar el trabajo”, relató.

Ante la falta de respuestas de las autoridades, los trabajadores se dirigieron a la sede central de la CNEA para solicitar explicaciones. Allí las autoridades habrían optado por requerir la intervención de la Gendarmería para desalojar a los manifestantes que permanecían en los pasillos del edificio.

El investigador denunció que efectivos de la fuerza ingresaron con cascos y bastones y reprimieron a quienes participaban de la protesta. Si bien señaló que no hubo heridos de gravedad, afirmó que varios trabajadores debieron ser atendidos en la enfermería por golpes y por cuadros de nerviosismo. Además, cuestionó la actitud del presidente de la CNEA, Martín Porro, quien abandonó el edificio custodiado por efectivos de la fuerza federal.

Durante la entrevista, Kempf remarcó la importancia estratégica que tiene la CNEA para el desarrollo nacional. Enumeró entre sus principales tareas la producción de radioisótopos utilizados en diagnóstico y tratamiento del cáncer, el desarrollo de combustibles nucleares para las centrales argentinas, la investigación en materiales especiales, la minería y exploración de uranio, el diseño de reactores nucleares y el respaldo técnico a los 13 centros de medicina nuclear distribuidos en el país.

En ese sentido, sostuvo que los despidos afectan directamente áreas altamente especializadas. Como ejemplo, mencionó el caso de la operadora del microscopio electrónico de barrido del Centro Atómico Constituyentes, un equipamiento único en Argentina, cuya desvinculación pone en riesgo la continuidad del conocimiento técnico necesario para su funcionamiento.

También habló sobre las consecuencias en sectores vinculados a la asistencia técnica de las centrales nucleares, la producción de combustibles, la exploración de uranio e incluso áreas administrativas y de comunicación.

De seguir así habrá una nueva movilización frente a la sede central de la CNEA, sobre la avenida del Libertador, en el barrio porteño de Núñez. Allí reclamarán la reincorporación de los trabajadores despedidos, mejoras salariales y el cese de las políticas que, según denunció, apuntan al desmantelamiento del sistema nuclear argentino.

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