Detrás de cada figura de la Selección Argentina hay años de esfuerzo, sacrificio y formación. Así lo contó Bruno Quinteros, entrenador que trabajó durante 15 años en las divisiones infantiles y juveniles de River y que acompañó los primeros pasos de futbolistas como Enzo Fernández, Julián Álvarez y Gonzalo Montiel.
En diálogo con Frecuencia Camalote, Quinteros recordó que Enzo llegó al club con apenas 9 años y ya sorprendía por su lectura del juego y la precisión de su pegada. “Parecía un chico más grande por las decisiones que tomaba dentro de la cancha. Tenía un golpe de pelota distinto y una personalidad que nunca se achicaba en los momentos difíciles”, aseguró.
Sobre Julián Álvarez, destacó su serenidad y capacidad para resolver siempre de la mejor manera. “Nunca hacía una de más. Siempre elegía la jugada correcta y lo hacía con una naturalidad increíble”, señaló. En tanto, de Montiel remarcó su determinación desde muy pequeño: “Entrenaba con la convicción de que iba a ser futbolista. Todo lo hacía pensando en ese objetivo”.
El entrenador destacó que, además del talento, el acompañamiento familiar resulta fundamental en el camino de un jugador profesional: “Cuando un chico empieza tan joven, toda la familia se adapta a ese proyecto. Hay padres que cambian vacaciones, horarios de trabajo y rutinas para acompañarlos. También están los que viven en pensiones, lejos de su casa, y ahí el esfuerzo es enorme”.
Quinteros celebró que los propios jugadores mantengan presente ese recorrido. “Cuando escuchás a Lautaro Martínez recordar a sus padres o agradecer a su mamá después de un partido así, entendés que detrás de cada campeón hay muchísima gente que hizo posible ese sueño”, concluyó.
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