El impacto emocional del fútbol: por qué una derrota puede sentirse mucho más allá del deporte

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La derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial de Clubes dejó una fuerte carga emocional entre los hinchas y reabrió el debate sobre el lugar que ocupa el fútbol en la vida cotidiana. Para el psicólogo deportivo y clínico Federico Quintín, el impacto excede ampliamente lo deportivo y está ligado a procesos colectivos de identidad, pertenencia y construcción social.

El especialista explicó que, más allá del resultado, uno de los aspectos más difíciles de asimilar es el paso del tiempo: “También duele aceptar que este ciclo empieza a cerrarse, que Messi tiene 39 años y que este grupo ya consiguió todo lo que tenía que conseguir”.

En ese sentido, destacó que el equipo conducido por Lionel Scaloni logró algo poco frecuente, transformar un grupo de jugadores en un verdadero equipo, con vínculos de amistad, objetivos compartidos y un fuerte sentido de pertenencia que terminó identificando también a millones de argentinos.

“Ese grupo hizo que mucha gente volviera a sentirse representada por la Selección. No siempre pasó eso. Se armó una identidad que trascendió el fútbol y terminó uniendo a personas de distintas edades y realidades”, sostuvo.

Quintín también analizó el papel de las redes sociales tras la derrota y advirtió que, en la actualidad, muchas veces la circulación de información pesa más que la propia verdad. Los algoritmos potencian discursos de odio, exageraciones y teorías que terminan alimentando la polarización.

Respecto de las críticas y el festejo de algunos sectores por la caída del campeón, consideró que también existe un fenómeno habitual en el deporte, la identificación con el rival del equipo dominante. “Cuando ya no puede ganar el propio, muchas veces aparece el deseo de que pierda el campeón. Es un mecanismo que se repite en el fútbol”, indicó.

Para el profesional, el fútbol tiene la capacidad de reunir a personas muy distintas alrededor de una misma emoción, generando un espacio donde, al menos por un momento, las diferencias sociales parecen quedar en un segundo plano.

Por último, dijo que este grupo de la Selección construyó una historia que difícilmente se repita de la misma manera y que el desafío será aceptar el cierre de una etapa para volver a ilusionarse con las nuevas generaciones que comenzarán a escribir su propio recorrido.