”No hay plata”… para pagar las cuotas. Récord de morosidad para los argentinos

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Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) registra un aumento sostenido de los incumplimientos en bancos y billeteras virtuales desde fines de 2024. Hay 5,8 millones de personas con deudas en situación irregular y el deterioro se concentra en los hogares.

La morosidad del sector privado con el sistema financiero continúa en ascenso. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el índice de irregularidad llegó al 7,6% en mayo de 2026, luego de 19 meses consecutivos de aumento. En octubre de 2024 ese indicador era del 1,5%.

La diferencia entre empresas y familias es marcada. Mientras la morosidad empresarial pasó del 0,7% al 3%, entre los hogares el salto fue del 2,5% al 12,3%.

Los mayores incumplimientos corresponden a préstamos personales y tarjetas de crédito, que concentran el 73% del saldo irregular de las familias. En mayo, la mora alcanzó el 14,9% en préstamos personales y el 12,5% en tarjetas.

El crecimiento más acelerado se observa en las billeteras virtuales. La tasa de mora pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 29,6% en mayo de este año, por encima incluso del máximo registrado durante la pandemia, cuando había llegado al 27,1%.

Si se consideran conjuntamente bancos y billeteras virtuales, el 15,5% de los créditos otorgados a familias presenta algún grado de incumplimiento. En el caso de los bancos, el indicador volvió a valores que no se observaban desde los años posteriores a la crisis de 2001.

Actualmente existen 20,9 millones de personas con financiamiento en el sistema. De ese universo, 5,8 millones registran atrasos en sus pagos: 3,4 millones mantienen deudas únicamente con billeteras virtuales, 1,3 millones solo con bancos y otros 1,1 millones presentan incumplimientos en ambos sistemas.

Los préstamos clasificados en situación 5 —la categoría de mayor riesgo para las entidades financieras— suman $3,45 billones. Dos tercios corresponden a billeteras virtuales y el resto al sistema bancario. En situación 2, que implica seguimiento especial, el monto asciende a $4,14 billones, de los cuales el 80% pertenece a bancos.

Durante mayo disminuyó la cantidad de deudores bancarios en las categorías de mayor riesgo. Para el CEPA, esa reducción puede estar vinculada a la venta de carteras de créditos considerados incobrables. Al mismo tiempo, el monto adeudado continúa creciendo entre quienes permanecen en mora, lo que indica que las deudas aumentan de tamaño a medida que avanzan hacia categorías de mayor riesgo.

En las billeteras virtuales ocurrió el movimiento inverso. Crecieron tanto los montos como la cantidad de personas en todas las categorías de riesgo. El mayor incremento se registró en la situación 5, con casi 390 mil nuevos deudores en apenas un mes.

El informe también muestra diferencias importantes según la edad. Entre quienes tienen entre 18 y 34 años, el 38,4% presenta algún incumplimiento. En la franja de 18 a 24 años la proporción asciende al 40,9%. En ese segmento predominan las deudas tomadas a través de billeteras virtuales, que representan ocho de cada diez casos.

El mapa de la morosidad ubica a La Rioja (22,8%), San Luis (20,1%) y Catamarca (20%) entre las provincias con mayores niveles de incumplimiento. En el otro extremo aparecen La Pampa (9,1%), la Ciudad de Buenos Aires (10,1%) y Santa Fe (12,4%).

El crédito destinado a empresas también registra un deterioro desde fines de 2024. Los mayores niveles de morosidad corresponden a la construcción (6,6%), alojamiento y servicios de comida (6,2%) y actividades administrativas (5,2%).

En sus conclusiones, el CEPA rechaza la explicación oficial que atribuye el aumento de la morosidad a decisiones individuales de los tomadores de crédito o a errores de evaluación de los bancos.

El trabajo sostiene que la evolución de los incumplimientos coincide con la pérdida del poder adquisitivo. Desde diciembre de 2023, el salario real registrado cayó 8,7%, porcentaje que asciende al 18,7% si la inflación se calcula utilizando la canasta de consumo de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo2017/18).

Además, señala que la mora comenzó a crecer durante el último trimestre de 2024, varios meses antes de las elecciones legislativas. También vincula el proceso con la expansión del crédito posterior al desarme de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), que liberó alrededor de $10 billones hacia el mercado financiero, y con los criterios de otorgamiento de préstamos de numerosas billeteras virtuales, donde —según el informe— los controles sobre la relación entre ingresos y endeudamiento fueron menos estrictos que en el sistema bancario.

Para el CEPA, el incremento de la morosidad responde principalmente a una pérdida de capacidad de pago de los hogares en un contexto de caída de los ingresos reales, tasas de interés elevadas y mayor acceso al crédito.