Vecinos reclaman una solución definitiva a un basural que lleva más de una década

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Vecinos de la zona de 152 entre 14 y 15, en Berisso, volvieron a reclamar una solución definitiva a un basural a cielo abierto que, según denuncian, afecta al barrio desde hace más de diez años. Aunque reconocen que el Municipio realiza tareas de limpieza con frecuencia, aseguran que la acumulación de residuos se repite a las pocas horas debido a que personas ajenas al barrio continúan utilizando el lugar como punto de descarte.

Matías, uno de los rentistas, explicó que la problemática existe desde antes de que él llegara al barrio en 2016. “La Municipalidad pasa cada dos o tres días y levanta todo, pero al otro día ya vuelven a tirar basura”, señaló.

Según relató, la mayor parte de los residuos es arrojada por personas que llegan en vehículos durante la noche. Además, indicó que algunos recuperadores urbanos descartan en ese sector los materiales que no les sirven, lo que agrava la situación.

La basura no sólo se acumula sobre la calle, sino también en las zanjas. Plásticos, bolsas y otros residuos terminan obstruyendo el escurrimiento del agua, generando anegamientos cada vez que llueve. “Después vienen las inundaciones porque las zanjas quedan tapadas”, advirtió el vecino.

Los habitantes del lugar recordaron que durante una de las últimas grandes inundaciones registradas en Berisso el agua ingresó a varias viviendas, una situación que vinculan directamente con la falta de desagüe ocasionada por la acumulación de residuos.

A esto se suman otros problemas sanitarios, especialmente durante el verano. Los vecinos denuncian malos olores, presencia constante de roedores e incluso el descarte de animales muertos en el lugar, lo que incrementa el riesgo para quienes viven en la zona.

Como posibles soluciones, proponen mejorar la iluminación del sector, instalar cámaras de seguridad para identificar y sancionar a quienes arrojan basura y avanzar en campañas de concientización. También plantean la posibilidad de colocar contenedores para evitar que el espacio continúe funcionando como un basural improvisado.

Mientras se desarrollaba la entrevista, un automovilista volvió a dejar residuos en el lugar, una escena que, según los vecinos, refleja que la práctica se ha naturalizado y que el problema requiere tanto mayor control estatal como un compromiso ciudadano para cuidar el espacio público.