El analista político Gastón Garriga cuestionó el proyecto impulsado por el presidente Javier Milei para reformar el funcionamiento del Banco Central y planteó que se trata de una de las iniciativas más trascendentes y peligrosas de la actual gestión.
El Banco Central constituye la principal herramienta de política económica de un país, ya que allí se definen cuestiones como la política monetaria, las tasas de interés y la capacidad de respuesta del Estado frente a crisis económicas o financieras. “Es la principal botonera de la economía argentina. Si un gobierno pierde el control sobre el Banco Central, pierde una herramienta fundamental para gobernar”, sostuvo.
Para Garriga, la reforma propuesta implica avanzar hacia un esquema similar al de Perú, donde «el poder económico quedó desvinculado de las decisiones de los gobiernos elegidos democráticamente».
“Nos están llevando a un modelo de peruanización. En ese sistema el verdadero poder no está en el gobierno que elige la gente, sino en las autoridades del Banco Central”, aseguró.
En su columna recordó que ese modelo comenzó a consolidarse durante el gobierno de Alberto Fujimori en la década del ’90 y lo vinculó con un proceso de apertura económica, reducción del Estado y aumento de la desigualdad.
En ese contexto, advirtió que avanzar sobre el Banco Central limitaría la capacidad del Estado para intervenir ante situaciones extraordinarias, y dijo que «si mañana ocurre una pandemia o una crisis financiera, el Estado pierde herramientas para asistir a la población o sostener el sistema bancario. Es un cambio estructural muy profundo”.
Además, comentó que numerosos expresidentes del Banco Central manifestaron públicamente su rechazo a la iniciativa y remarcó que la creación de la entidad, hace más de 90 años, respondió justamente a la necesidad de proteger al país frente a las crisis internacionales.