Mario Breuer: cuatro décadas detrás del sonido del rock argentino

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Mario Breuer es una de las figuras fundamentales de la ingeniería de sonido y la producción musical argentina. A lo largo de su trayectoria trabajó con artistas como Charly García, Andrés Calamaro, Sumo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Twist y Man Ray, entre cientos de proyectos que forman parte de la historia del rock nacional.

En diálogo con Frecuencia Camalote, Breuer repasó sus comienzos, su relación con la música y algunos de los trabajos que marcaron su carrera. Contó que creció en una familia atravesada por distintas expresiones musicales; su padre escuchaba música clásica y barroca,sus hermanos se acercaron al jazz, el tango y el folclore, mientras que su madre, psicóloga y socióloga, escuchaba a Joan Baez y música de protesta.

Su vínculo con la música se profundizó durante la década del 60, una época que definió como una verdadera revolución. La aparición de The Beatles, Astor Piazzolla y los avances tecnológicos transformaron tanto la manera de hacer música como la forma de grabarla. Breuer recordó el salto desde las grabaciones mono hacia el estéreo y la rápida evolución de los estudios, que pasaron de trabajar con pocos canales a disponer de tecnologías cada vez más complejas.

Luego llegó su formación profesional en Los Ángeles y su regreso a una Argentina en la que el rock nacional comenzaba a ocupar un lugar cada vez más importante. “Fue un momento de mucha suerte y mucha fortuna”, recordó sobre aquellos años, aunque también reconoció que detrás de esa oportunidad hubo décadas de aprendizaje.

Con más de 4.500 discos en su trayectoria, Breuer aseguró que uno de los aspectos que más valora actualmente es el vínculo humano con los artistas. Para él, la producción musical no se limita a la técnica: «Requiere confianza, empatía y una relación de trabajo basada en el respeto».

Entre los discos que recuerda especialmente se encuentra Luzbelito, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, proyecto en el que tuvo un rol central en la planificación de la grabación. Además, destacó Parte de la religión, de Charly García, como uno de los trabajos que siente particularmente propios.

Breuer comentó que procura grabar a los músicos juntos siempre que las condiciones técnicas lo permitan, porque considera que esa interacción aporta una energía particular a las canciones. “El lado humano y el lado musical” son, según definió, sus dos condiciones fundamentales para trabajar.

Su experiencia también lo llevó a convertirse en una suerte de consultor para músicos y productores que atraviesan dificultades durante un proyecto. A partir de años de trabajo y de haber atravesado miles de situaciones en estudios de grabación, asegura que muchas veces puede encontrar soluciones sencillas a problemas que parecen complejos.

En ese camino, actualmente trabaja en un nuevo libro sobre esas experiencias y sobre las situaciones críticas que pueden aparecer durante una producción musical. El proyecto continúa la línea de Rec & Roll, publicado en 2017, donde reconstruyó parte de la historia de la grabación musical argentina durante las décadas del 80 y 90.

Breuer también habló sobre la inteligencia artificial y su impacto en la música. Lejos de rechazarla, consideró que puede convertirse en una herramienta valiosa siempre que se utilice de manera responsable y sin reemplazar la creatividad humana. Recordó que algo similar ocurrió con la llegada del MIDI y posteriormente con la tecnología digital, cuando muchos anticipaban el final de los músicos tradicionales.

“Está bueno que venga lo que viene”, manifestó, al considerar que cada avance tecnológico transforma la manera de producir, pero no necesariamente elimina la música ni el trabajo creativo.

Antes de finalizar la entrevista, recordó especialmente su vínculo con Carlos “El Indio” Solari, a quien definió como “el gran filósofo” de su vida, y contó que durante las numerosas conversaciones que mantuvieron recibió enseñanzas que conserva hasta hoy.

Entre ellas, eligió compartir una frase que intenta aplicar cotidianamente: “Gordi, a la vida cóbrale al contado”.

Una definición que sintetiza, quizás, buena parte de la mirada de Breuer sobre la música, el trabajo y la vida; aprovechar el presente, valorar los vínculos y no dejar para después aquello que realmente importa.