El artista plástico Lucas Caricato, conocido en redes y en el circuito artístico como Numancia, pasó por Frecuencia Camalote para compartir su recorrido, su manera de trabajar y las búsquedas que atraviesan su obra. Con el ensamble como técnica central, construye piezas tridimensionales a partir de materiales recuperados y objetos no convencionales, elementos que encuentra, rescata y resignifica para convertirlos en nuevas formas.
Su vínculo con el arte comenzó durante la infancia, cuando asistía al taller de su profesora, en Luján, su ciudad de origen. Allí experimentó con distintas técnicas, entre ellas el modelado y el tallado. Sin embargo, siempre sintió una particular atracción por los materiales que escapaban de los usos tradicionales y, después de varios años de explorar diferentes maneras de hacer arte, retomó su producción hace aproximadamente 15 años y comenzó a profundizar una búsqueda que hoy tiene un lenguaje propio.
Para Caricato, los materiales recuperados «no son simplemente elementos disponibles para construir una obra; tienen una historia y una carga simbólica que se incorpora a la pieza. Una madera con décadas de antigüedad, por ejemplo, puede haber formado parte de una fábrica y de una determinada historia industrial antes de convertirse en parte de una escultura. Esa trayectoria previa le otorga una dimensión que no tendría un material nuevo». En sus trabajos más recientes, además, incorpora cerámica modelada, esmaltada y cocida con la colaboración de Eugenia Fernández Melé, generando un contrapunto entre la cerámica y materiales como la madera, el hierro y otros objetos recuperados.
Durante la charla también apareció una pregunta inevitable para cualquier artista que necesita vivir de su producción, como lo es la relación entre la búsqueda artística y aquello que puede venderse. Caricato reconoce que en distintos momentos desarrolló obras pensadas para ferias, galerías y tiendas de arte, pero asegura que actualmente intenta no subordinar su producción a la lógica comercial. Su prioridad es profundizar un lenguaje propio y confiar en que esa búsqueda pueda encontrar su lugar también en el mercado.
Uno de los momentos decisivos de su recorrido reciente fue su participación en las Bienales de Chaco y del Impenetrable. La experiencia significó «un antes y un después», especialmente porque allí se enfrentó por primera vez al trabajo en gran formato. Construyó en el lugar una pieza de aproximadamente dos metros por 1,80, junto a su compañera, y pudo compartir espacio y experiencias con artistas internacionales. La dimensión de la Bienal también le permitió descubrir el lugar que ocupa Resistencia dentro del circuito escultórico internacional, con cientos de obras emplazadas en el espacio público.
A partir de esas experiencias, su producción comenzó a expandirse hacia nuevos territorios y hacia una exploración más marcada del surrealismo: «Aparecen criaturas fantásticas, seres híbridos y territorios imaginarios construidos con restos de objetos y materiales orgánicos». Una de sus obras, por ejemplo, combina ramas, guitarras, madera y distintas piezas para construir una criatura que parece pertenecer a un universo propio. En otra, realizada durante la Bienal del Impenetrable, el cuerpo está construido con guitarras y de sus huecos surgen ramas, mientras pequeños personajes parecen viajar sobre su lomo, un territorio caminante convertido en escultura.
Caricato también fue seleccionado recientemente para participar del Salón Provincial, una instancia que considera especialmente significativa porque comenzó a presentarse con mayor frecuencia a salones y convocatorias a partir de los últimos años. La obra seleccionada podrá verse próximamente en el marco del salón, cuya exposición está prevista para los próximos meses. Para el artista, este nuevo momento representa la posibilidad de aprovechar el impulso generado por las experiencias recientes sin abandonar el trabajo silencioso y sostenido que desarrolló durante años en su taller.