Vecinos de la zona de 8 y 161, en Berisso, manifestaron su preocupación por los ruidos generados por un templo religioso recientemente instalado en el barrio. Según señalaron en entrevista con Frecuencia Camalote, las actividades incluirían música y cantos a elevado volumen durante la noche y la madrugada.
Uno de los vecinos aseguró que la situación afecta especialmente durante los fines de semana, aunque también se registraría durante algunos días de la semana. Como ejemplo, mencionó un video que se difundió en redes sociales y que, según indicó, fue registrado alrededor de las 4:30 de la madrugada.
El reclamo no se limita al ruido. Los vecinos también hablaron de inconvenientes vinculados con el estacionamiento y manifestaron preocupación por el impacto que la actividad podría tener sobre la tranquilidad habitual del barrio.
El frentista remarcó que el planteo no está relacionado con las creencias religiosas. “No estamos en contra de la religión”, insistió durante la entrevista, y explicó que el objetivo es poder mantener las condiciones de tranquilidad que caracterizaron históricamente a la zona.
De acuerdo con su testimonio, reunieron firmas y presentaron una nota ante la Municipalidad, que ya cuenta con número de expediente. También aseguraron haber realizado reiteradas denuncias ante el Centro de Operaciones Municipal (COM). En algunas oportunidades personal del organismo se habría acercado al lugar, aunque los vecinos cuestionan la efectividad de esas intervenciones porque, de acuerdo con su versión, el volumen disminuiría durante la presencia de los agentes y volvería a aumentar posteriormente.
Otro de los puntos planteados fue la falta de diálogo entre ambas partes. Desde la instalación del templo, no tuvieron una instancia formal de encuentro con sus responsables para acordar pautas de convivencia, horarios o niveles de volumen.
Cabe recordar que meses atrás se produjo un conflicto de características similares en otro sector de Berisso, relacionado con un templo religioso y reclamos vecinales por ruidos. En aquel caso la situación derivó en un conflicto mayor y el templo terminó trasladándose.
Frente al escenario actual, los vecinos esperan una intervención municipal que permita establecer pautas de convivencia y verificar el cumplimiento de las normas vigentes. El reclamo busca encontrar una solución que permita el desarrollo de las actividades religiosas, pero que al mismo tiempo garantice el descanso y la tranquilidad de quienes viven en el barrio.