Salarios, consumo y empleo son los números que desafían el relato oficial

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Los datos de la economía vuelven a poner en discusión el discurso oficial sobre la recuperación de los ingresos y el mercado laboral. El analista económico Martín Sotiru analizó las últimas cifras disponibles y advirtió que, detrás de algunos indicadores destacados por el Gobierno, persiste un escenario de salarios por debajo de los niveles de noviembre de 2023, caída del consumo y pérdida de puestos de trabajo registrados.

Uno de los primeros puntos analizados fue la evolución de los salarios durante junio. Los trabajadores privados registrados tuvieron un incremento del 1,9%, exactamente igual a la inflación de ese mes. En el sector público, el aumento fue del 3,4%, aunque el dato estuvo influido por el acuerdo alcanzado con las universidades. Al separar ese componente, los salarios de los trabajadores públicos nacionales crecieron apenas 1,1%, mientras que los provinciales lo hicieron un 2%.

La comparación con noviembre de 2023 tampoco resulta favorable. Según explicó Sotiru, los salarios continúan por debajo de aquel nivel: los privados se encuentran alrededor de un 3,6% abajo y los públicos, cerca de un 10%. De esta manera, “no hay chance de que le ganemos a la inflación. Los datos que el propio Gobierno nos refleja son datos del INDEC”.

Otro de los puntos de discusión fue el supuesto crecimiento de los salarios de los trabajadores no registrados. Sotiru explicó que se trata de una estadística mucho más difícil de medir y que el dato publicado con referencia a junio tiene un importante rezago temporal. “El no registrado no se viene tomando de la realidad”, indicó, y remarcó que la informalidad reúne situaciones laborales muy diversas y, en general, sin obra social ni otros derechos asociados al empleo formal.

El panorama tampoco mejora cuando se observa el consumo. Las ventas en supermercados cayeron un 1% entre mayo y junio y acumularon una baja interanual del 3%. Incluso considerando que parte del consumo puede trasladarse a almacenes, ferias o comercios de barrio, la pérdida de poder adquisitivo termina impactando sobre la capacidad de compra de los hogares.

En ese contexto, los gastos esenciales ocupan una porción cada vez mayor de los ingresos. Servicios como la electricidad y el gas, sumados al transporte y otros costos cotidianos, reducen el dinero disponible para el consumo. “Con los salarios pisados como siguen, es lógico que siga cayendo el consumo”, planteó.

El mercado laboral presenta otro dato significativo; según las cifras analizadas, ya son 13 los meses consecutivos de caída del empleo registrado. Desde noviembre de 2023 se habrían perdido alrededor de 365 mil puestos registrados, de los cuales unos 240 mil corresponden al sector privado. Comercio e industria aparecen entre los sectores más afectados, mientras que el crecimiento se concentra principalmente en actividades vinculadas con la minería y la explotación energética.

La distribución territorial también muestra fuertes diferencias. Mientras en provincias como Misiones, Catamarca, Formosa, Tierra del Fuego y Santa Cruz la caída del empleo supera el 10%, San Juan, Río Negro y Neuquén presentan incrementos, asociados principalmente a actividades extractivas. Para Sotiru, estos números permiten discutir qué modelo económico se está consolidando: “En el resto de las provincias cae el empleo”, resumió, en un escenario que vuelve a poner en debate el impacto de las políticas económicas sobre los salarios, el consumo y el trabajo.