De la deuda al suicidio: el malestar social que ya no admite cortinas de humo

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En su habitual columna en Frecuencia Camalote, Gastón Garriga se refirió a una serie de problemáticas que están directamente vinculadas con el deterioro de las condiciones de vida; entre ellas, destacó el endeudamiento de las familias, la caída de la actividad industrial y el aumento de los suicidios.

Garriga puso el foco inicialmente en la situación de las personas endeudadas y en la posibilidad de que la Cámara de Diputados avance con proyectos destinados a limitar los abusos financieros. En ese sentido, mencionó una iniciativa que plantea que una persona no pueda terminar pagando más del doble del capital originalmente solicitado.

El periodista relacionó el endeudamiento con una realidad cotidiana cada vez más extendida: familias que recurren al crédito para poder cubrir necesidades básicas. “La gente está preocupada por morfar, y como no morfa toma deuda, y como no puede pagar la deuda, entra en morosidad”, resumió.

Otro de los ejes fue el aumento de los suicidios, algo que dejó de ser exclusivamente individual para adquirir una dimensión social; por eso, reclamó que los medios de comunicación aborden el tema con responsabilidad, contribuyendo a romper el tabú que históricamente lo rodeó.

En ese marco, vinculó el fenómeno con un conjunto de factores sociales y económicos como el endeudamiento, la falta de acceso a profesionales de salud mental, las dificultades familiares, las extensas jornadas laborales, el impacto de la tecnología y las apuestas, entre otros. También advirtió sobre las situaciones de hostigamiento y amenazas que pueden aparecer cuando las personas quedan fuera del circuito formal de crédito y recurren a prestamistas informales.

En paralelo, rechazó el intento del Gobierno nacional de instalar el tema Malvinas como eje de discusión y sostuvo que la sociedad rápidamente volvió su atención hacia problemas más inmediatos. “Las cortinas de humo son cada vez más efímeras”, planteó, al considerar que el discurso sobre soberanía perdió centralidad frente a las dificultades económicas y sociales.