Óscar Pérez encontró en el reciclado una forma de crear, experimentar y también de transmitir una idea, que muchos de los objetos que terminan en la basura todavía pueden tener una segunda vida. A través de sus proyectos Trash Instrument y Recicle y será recompensado, transforma materiales descartados en muebles, lámparas e instrumentos musicales.
La iniciativa nació, contó Óscar, por una necesidad personal de producir constantemente sin que el costo de los materiales fuera una limitación. Pero también adquirió otro sentido cuando se convirtió en padre. “Me pareció que un buen ejemplo para mis hijos también era reciclar”, explicó. Con el tiempo, esa práctica se transformó en una pasión: “Transformar cosas y volverlas otras”.
En su trabajo aparecen materiales de todo tipo. Con changuitos de supermercado fabricó parrillas y sillones; utilizó cuadros de bicicletas para construir lámparas y convirtió tablas de skate en guitarras y bajos. También trabaja con madera recuperada de muebles viejos, persianas y puertas, además de chapas de hierro. Incluso su batería acústica tiene componentes reciclados: una llanta de Ferrari y un tambor de lavarropas.
Óscar asegura que con los años desarrolló un “ojo entrenado” para detectar qué materiales pueden servir. Muchas veces recorre volquetes y encuentra maderas antiguas de gran calidad, como pinotea, cedro o caoba. Otras veces son las propias personas quienes, a través de las redes sociales, le ofrecen objetos que tienen en sus casas. “Todo lo que te encontrás acá en la calle o en los volquetes es de muy buena calidad”, comentó.
Entre sus trabajos más particulares está una guitarra construida a partir de un barril de vino de roble. Para realizarla utilizó las tapas circulares del barril para el cuerpo y una de las duelas para el mástil. El resultado es un instrumento de unos tres kilos y medio que, según contó, tiene un sonido excelente.
La luthería llegó a su vida recién a los 48 años. Antes se dedicaba a fotografiar y filmar skateboarding y tenía una revista especializada. El contacto con el luthier Ezequiel Galasso, a través del ambiente del skate, lo llevó a descubrir un oficio completamente nuevo. “De los 48 a los 56, en ocho años más o menos, aprendí a construir todo y más o menos aprendí a tocar todo”, contó.
Actualmente trabaja principalmente con músicos profesionales que buscan instrumentos personalizados y diferentes a los modelos tradicionales. Para Óscar, la posibilidad de construir una guitarra o un bajo a partir de materiales recuperados también permite salir de las formas estandarizadas de producción y consumo.
Pero el objetivo central de su proyecto excede la construcción de instrumentos. “La idea es concientizar a que todo el mundo recicle y todo el mundo le vea una segunda vida a las cosas antes de convertirla en desperdicio”, sostuvo. Desde sus redes, busca que esa práctica pueda multiplicarse: “La idea es que seamos cientos de personas cirujeando”.