El básquet 3×3 volvió a darle una alegría a Villa San Carlos y a Berisso. El equipo de la categoría Sub 18 se consagró nuevamente en los Torneos Bonaerenses y consiguió el pasaje a la etapa final que se disputará en Mar del Plata, en una disciplina que viene creciendo y que encuentra en los juveniles un terreno fértil para desarrollarse.
Emiliano Grosso, entrenador del equipo, explicó que el 3×3 mantiene muchas características del básquet tradicional, aunque se disputa en media cancha, con tres jugadores por equipo y un suplente. En la competencia bonaerense, además, se utiliza la pelota número 6, una medida intermedia entre la utilizada habitualmente por los adultos y la de las categorías más pequeñas. El partido dura diez minutos y cada posesión tiene 14 segundos.
Una de las principales diferencias está en la intensidad. “Se permite un poquito más de contacto físico”, explicó Grosso, quien remarcó que la agresividad forma parte de la dinámica del juego. Por eso, además de contar con jugadores capaces de atacar el aro, considera fundamental tener buenos tiradores de tres puntos: en esta modalidad, el triple vale dos unidades y puede marcar diferencias importantes en pocos minutos.
El camino hasta Mar del Plata comenzó en la instancia local y continuó por la etapa regional, donde los equipos dejan de representar exclusivamente a sus clubes y pasan a competir en representación de la región. Grosso destacó que en los últimos tres años Villa San Carlos logró avanzar en esta modalidad, con actuaciones destacadas y una marcada presencia desde el perímetro. En una de las finales anteriores, el equipo llegó a convertir ocho triples.
Para Grosso, el objetivo en Mar del Plata será principalmente disfrutar de la experiencia. Los 16 equipos clasificados se dividirán en zonas y deberán afrontar partidos de apenas diez minutos, donde un mal comienzo o una noche de poca efectividad puede definir rápidamente el resultado. “No hay una preparación. Los chicos van, ponen todo y después vamos a disfrutar”, concretó el entrenador.
Más allá de la competencia, Grosso entiende que el 3×3 no busca reemplazar al básquet tradicional, sino convertirse en una rama complementaria. Los jugadores continúan formándose en el 5×5 y se adaptan al formato reducido para determinadas competencias. En ese sentido, valoró que también funciona como una herramienta para que juveniles que tienen menos minutos en el básquet convencional puedan sumar experiencia y roce.
El crecimiento de la modalidad también aparece en las escuelas, los municipios y distintas competencias deportivas. Esa expansión permite que más chicos tengan contacto con la pelota y encuentren una puerta de entrada al básquet. “Lo importante es que siga”, marcó sobre una disciplina que, con formatos más cortos y equipos reducidos, busca ganar cada vez más espacio sin perder su vínculo con el básquet de siempre.