El analista político Gastón Garriga pasó por Frecuencia Camalote para analizar una encuesta de Zuban Córdoba y el escenario que comienza a configurarse de cara a 2027. Según los datos difundidos, el 63,6% desaprueba la gestión del Gobierno nacional, mientras que el 35,3% la aprueba y el 1,1% no tiene una posición definida.
Garriga vinculó esos números con el deterioro de las condiciones económicas y señaló que la caída de la valoración presidencial ya alcanza también a parte del electorado que había acompañado al Gobierno. “La situación económica es indisimulable”, sostuvo, en un escenario que se vuelve especialmente relevante al comenzar el último tramo del mandato presidencial.
La misma medición también relevó la imagen de distintos dirigentes. Cristina Fernández de Kirchner, Myriam Bregman y otros dirigentes opositores aparecen con niveles de imagen positiva superiores a los de Javier Milei, mientras que Patricia Bullrich se ubica por encima del Presidente en ese indicador.
Por otro lado, y de acuerdo con la encuesta citada, Milei registra un 59% de personas que manifiestan que nunca lo votarían, mientras que Sergio Massa alcanza el 54% y Axel Kicillof aparece con el menor nivel de rechazo mencionado durante la entrevista, en torno al 49%. Este indicador resulta relevante para pensar eventuales escenarios de segunda vuelta, aunque se trata de una medición de opinión y no de una proyección electoral.
En el caso de los mercados financieros, comentó que durante los últimos días comenzó a observarse un cambio de comportamiento entre inversores, y relacionó la suba del riesgo país con las dudas sobre la capacidad de la Argentina para afrontar sus compromisos financieros y con las perspectivas de la economía real.
Según su interpretación, existen numerosos conflictos pero aparecen “atomizados” y falta una propuesta capaz de articularlos alrededor de un proyecto alternativo. En ese punto, marcó una diferencia con la crisis de 2001; el crecimiento del trabajo mediante aplicaciones puede funcionar, según su lectura, como una forma de absorción del desempleo. “El trabajo en aplicaciones funciona como un placebo del desempleo”, afirmó, al considerar que muchas personas pueden sentirse ocupadas mientras utilizan y deterioran su propio vehículo como herramienta de trabajo.