La campaña por el juicio político al presidente Javier Milei busca trascender el ámbito parlamentario para convertirse en una herramienta de concientización, organización y articulación de las distintas luchas sociales. Así lo sostuvo el militante peronista y referente del cooperativismo Marcelo «el Gaucho» Yaquet, quien planteó la necesidad de unificar los reclamos frente al rumbo del Gobierno nacional. «Lo que nosotros planteamos es que hay que unir las luchas, hay que unificarlas en un reclamo y ese reclamo tiene que ser absolutamente político», afirmó en entrevista con Aire de Ribera.
Yaquet explicó que, si bien existen numerosas presentaciones que impulsan el juicio político, la correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados dificulta su avance. Por eso, destacó que la campaña debe trascender la discusión legislativa y dirigirse al conjunto de la sociedad. «Nos impusimos como objetivo que la campaña termine siendo una herramienta de concientización y organización», señaló, al reivindicar la necesidad de reunir los fundamentos de las distintas iniciativas para impulsar una discusión pública sobre el desempeño del Gobierno.
En relación con los fundamentos constitucionales de la iniciativa, el dirigente hizo hincapié en el mal desempeño como causal de juicio político contemplada en el artículo 53 de la Constitución Nacional. Desde su perspectiva, las políticas del Ejecutivo expresan un modo de gobernar de espaldas a las mayorías populares y en beneficio de las élites económicas: «Me parece que cada uno puede analizar por sí solo el mal desempeño de este Gobierno, que implica gobernar de espaldas al pueblo y usar el poder en beneficio propio».
Uno de los ejes centrales de su planteo fue la necesidad de superar la fragmentación de los reclamos sociales. Yaquet advirtió que las movilizaciones de jubilados, personas con discapacidad, trabajadores y universidades, aun cuando alcanzan una importante capacidad de convocatoria, encuentran límites cuando permanecen aisladas. En ese sentido, remarcó que «la acción sin una reflexión, la acción sin una idea no tiene buen camino».
Al analizar las posibilidades de construir una alternativa política, destacó la experiencia electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil frente a Jair Bolsonaro. El triunfo de Lula «dejó enseñanzas para el campo nacional y popular, especialmente por la combinación de movilización callejera, comunicación digital, recuperación de símbolos nacionales y propuestas concretas para los sectores populares». «Me pareció clave combinar la calle con el mundo virtual, el mundo real y el mundo virtual conjugados en planteos claros y concretos», explicó, al subrayar la importancia de vincular la comunicación política con las necesidades materiales y las emociones de la sociedad.
A partir de esa experiencia, el referente cooperativista consideró que la disputa política exige una dirigencia capaz de dialogar con la ciudadanía y construir propuestas que respondan a sus problemas cotidianos. «Necesitamos una clase dirigente que nos hable a la sociedad», afirmó. En su análisis, no alcanza con desarrollar estrategias de comunicación en las redes sociales ni con sostener acuerdos entre un grupo reducido de dirigentes.
También habló sobre los límites de una estrategia opositora centrada exclusivamente en alcanzar una victoria electoral, y dijo: «Hoy estamos viendo que vamos a poder armar una alianza electoral. No estamos reconstruyendo una fuerza política, no estamos reconstruyendo el movimiento nacional».
En ese marco, alertó sobre la situación económica y social que podría enfrentar un futuro gobierno, marcada, por el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, los compromisos con los acreedores privados y las dificultades económicas de las familias.
Sobre el cierre, Yaquet insistió en que la reconstrucción del campo nacional y popular requiere organización, reflexión y una estrategia que articule las demandas sociales con un proyecto político. La campaña por el juicio político se inscribe, desde su perspectiva, en ese horizonte: reunir las luchas, ampliar la participación y construir una alternativa que no se agote en una elección. El desafío, concluyó su planteo, es desarrollar una fuerza capaz de disputar el poder y transformar las condiciones de vida del pueblo.