Las intensas lluvias y la crecida de los ríos y arroyos mantienen en alerta a Misiones y al resto de la región del Litoral. En diálogo con Frecuencia Camalote, la periodista Susana Bishoff describió el complejo panorama que atraviesa el norte misionero, marcado por las interrupciones del tránsito, los problemas de conectividad y la incertidumbre ante los pronósticos de nuevas precipitaciones.
Hace aproximadamente dos semanas debió interrumpirse la circulación en la Ruta Nacional 12 por razones de seguridad, ante la crecida de los arroyos Piray Guazú y Paranay. La situación afectó la conexión entre distintas localidades y volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de los puentes que resultan fundamentales para la circulación de personas y mercancías en la provincia.
Si bien en las zonas cercanas a estos viaductos no se registraron evacuaciones, las lluvias provocaron desbordes de cursos de agua menores en otros puntos de Misiones. De acuerdo con lo relatado por Bishoff, la provincia evacuó a 154 familias, que posteriormente fueron reubicadas en sus domicilios. Además, las precipitaciones registradas en las altas cuencas de Santa Catarina, Brasil, repercuten en el caudal del río Paraná y sus afluentes, aun cuando las lluvias locales no sean tan intensas.
La situación actual también remite a antecedentes históricos. La periodista recordó las inundaciones de 1983, cuando la crecida del arroyo Piray Guazú cubrió el puente conocido como Puente Banana y obligó a utilizar canoas para atravesar la zona. También mencionó un episodio ocurrido en 2014, cuando el tránsito volvió a interrumpirse por el aumento del nivel del agua. Estas experiencias explican la preocupación recurrente de los habitantes ante cada nuevo episodio de lluvias intensas.
Entre las localidades afectadas por los problemas de conectividad se encuentran Montecarlo y Caraguatay, que pueden quedar aisladas cuando se interrumpe la circulación por los puentes. En El Dorado, una de las principales vías alternativas es la Ruta Provincial 17, que conecta con Bernardo de Irigoyen y la frontera con Brasil. Sin embargo, las dificultades para garantizar caminos alternativos representan un desafío para la actividad económica y el acceso a servicios esenciales.
Uno de los sectores más comprometidos es el de la industria forestal, una de las principales actividades productivas del norte misionero, cuyo transporte depende de estos corredores viales. Bishoff advirtió que las interrupciones «afectan el movimiento de camiones de gran porte y complican la circulación de la producción». También destacó la importancia de asegurar la conectividad con el hospital SAMIC de Eldorado, centro asistencial de referencia para numerosas localidades de la región.
En cuanto a la respuesta institucional, reconoció el trabajo de articulación entre el Gobierno provincial y los municipios, especialmente en la búsqueda de caminos alternativos y en la coordinación de medidas preventivas. No obstante, cuestionó «la falta de acompañamiento del Gobierno nacional y reclamó inversiones en infraestructura vial, reparaciones de puentes y obras que permitan mejorar la conectividad del Litoral.» En particular, insistió en la necesidad de construir un nuevo puente sobre el arroyo Piray Guazú para reducir la vulnerabilidad de la región ante futuras crecidas.
Finalmente, advirtió que las perspectivas climáticas para noviembre y diciembre anticipan meses de lluvias abundantes tanto en Misiones como en las altas cuencas de la región. A ese escenario se suma la incidencia de las operaciones de las represas, entre ellas Itaipú, sobre los niveles de los cursos de agua. Frente a este panorama, la preparación de los municipios, el fortalecimiento de las obras de infraestructura y la coordinación entre los distintos niveles del Estado serán claves para afrontar las próximas semanas.