El analista político Gastón Garriga examinó los principales acontecimientos de la semana en su columna en Frecuencia Camalote, con especial atención a la situación política brasileña, las relaciones entre el gobierno de Javier Milei y sectores del trumpismo, y las posibles fracturas dentro del oficialismo argentino. Como eje de su análisis, planteó un interrogante sobre el funcionamiento del poder en el país: “¿Quién gobierna la Argentina hoy?”.
Garriga se refirió a la maniobra vinculada con Flavio Bolsonaro y su salida de Argentina rumbo a Estados Unidos, una operación que, según su interpretación, habría sido impulsada por sectores del entorno de Milei en coordinación con actores vinculados al trumpismo. La iniciativa tuvo un resultado contraproducente y señaló que Jair Bolsonaro habría tomado distancia de las acciones de su hijo. “Si fue lo segundo, está saliendo bastante mal. Te diría que ya fracasó”, afirmó al evaluar la hipótesis de que la operación buscara perjudicar políticamente a Lula da Silva.
A partir de estos acontecimientos, introdujo la figura del “Rasputín” para describir a quienes ejercen influencia sobre los gobernantes sin ocupar necesariamente los principales cargos institucionales. En ese sentido, cuestionó el protagonismo público de determinados actores del entorno presidencial y la exposición de prácticas y negocios que «deberían permanecer fuera de la escena pública». “La sensación que transmiten los hechos de estos últimos días es que nadie está gobernando”, expuso.
Al sector aeronáutico y aeroportuario lo vinculó con las disputas por el control de empresas, proveedores y organismos estatales. Mencionó a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), los cambios de proveedores y las demoras en determinados pagos, y planteó interrogantes sobre las relaciones entre empresarios y funcionarios. En ese marco, describió posibles mecanismos de presión sobre empresas proveedoras, aunque presentó parte de esas situaciones como hipótesis que, a su entender, merecen ser examinadas.
Por otra parte, mencionó la posible ruptura de Patricia Bullrich con el oficialismo, ya que «los últimos acontecimientos podrían acelerar un distanciamiento entre la dirigente y el espacio de Milei, especialmente por las diferencias con un sector del electorado de derecha que mantiene una mayor identificación con posiciones institucionalistas y republicanas». “Patricia Bullrich tiene que decidir si se va donde se va su electorado o se queda a morir con Milei”, afirmó. No obstante, aclaró que su planteo no supone una reivindicación de la trayectoria política de la exministra, sino una lectura de los incentivos electorales que podrían influir en sus decisiones.
En relación con Brasil, Garriga consideró que el escenario posterior al triunfo de Lula abre una etapa de reconfiguración para la derecha de ese país, mientras que el episodio protagonizado por Flavio Bolsonaro podría debilitar a su propio espacio político. Además, cuestionó el silencio del Gobierno argentino frente al resultado electoral brasileño y la utilización de calificativos como “narco dictador” para referirse a Lula, a quien contrapuso con dirigentes que, según señaló, han enfrentado cuestionamientos judiciales.
Por último, el analista amplió su mirada hacia Israel y la situación política de Benjamin Netanyahu; la posibilidad de construir una nueva mayoría parlamentaria con participación de partidos árabes podría complicar la continuidad del primer ministro. El desenlace dependerá de los acuerdos entre las distintas fuerzas.