El analista político Gastón Garriga realizó un balance del escenario internacional tras los resultados electorales en Estados Unidos y Brasil, y planteó que los recientes movimientos políticos representan un revés para las expresiones de la derecha global. En su habitual columna en Frecuencia Camalote, sostuvo que el contexto también puede tener consecuencias para el gobierno de Javier Milei, particularmente por el vínculo político y financiero que mantiene con Donald Trump.
Garriga dijo que la derrota republicana en las elecciones legislativas estadounidenses debilita la capacidad de influencia de Trump y puede dejar al mandatario argentino sin uno de sus principales respaldos internacionales. En ese sentido, advirtió sobre las posibles consecuencias para la relación con el Fondo Monetario Internacional y los mecanismos de asistencia financiera que permitieron sostener al Gobierno. “Milei queda huérfano, porque su padrino, su mandante, su jefe político pasa a tener problemas más importantes”, afirmó.
Al hablar de la situación económica argentina puso foco en la sustentabilidad del modelo oficial; mencionó el atraso cambiario, la caída de la actividad y las dificultades de recaudación como factores que profundizan la fragilidad económica. Además, vinculó el aumento del riesgo país con la desconfianza sobre la capacidad del Gobierno para sostener el esquema actual y cumplir con sus compromisos financieros.
Por otra parte, consideró que el nuevo escenario legislativo en Estados Unidos podría habilitar investigaciones sobre las decisiones de la administración Trump respecto de la Argentina, entre ellas la intervención del secretario del Tesoro, Scott Bessent, y los motivos detrás del respaldo financiero al gobierno de Milei. También destacó que los republicanos perdieron apoyo en territorios históricamente favorables y entre los votantes jóvenes, un segmento que había acompañado a Trump y que ahora comienza a mostrar desencanto.
Al analizar el clima político internacional, Garriga sostuvo que existe un malestar social creciente frente a gobiernos que, a su entender, priorizan los intereses de los sectores más concentrados de la economía. “La gente está cansada de vivir mal, se hinchó las pelotas y ya no le compra espejitos de colores”, expresó. En esa línea, planteó que la rebeldía social no pertenece exclusivamente a una orientación ideológica y que la derecha comienza a perder el atractivo que supo construir a partir de sus promesas electorales.
Garriga también propuso discutir políticas públicas de acceso a la vivienda que no terminen beneficiando a la especulación inmobiliaria, y recordó un proyecto que contemplaba la creación de un corralón público provincial para facilitar materiales de construcción a familias que ya contaban con terrenos, mediante entregas por etapas y financiamiento accesible. Además, planteó la necesidad de revisar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y advirtió sobre la importancia de construir una memoria colectiva acerca de las consecuencias sociales de las políticas económicas. “No solamente hay que recordar quién nos trajo hasta acá, sino el daño que producen estas políticas, para que dentro de una generación no estemos discutiendo lo mismo”, concluyó.