El analista político Gastón Enrique Garriga trazó un panorama crítico de la situación política y económica del país, con especial énfasis en la crisis financiera desatada en Paraguay, las dificultades del gobierno de Javier Milei y los movimientos que comienzan a reconfigurar el escenario político argentino de cara al futuro.
Sostuvo que el caso de la entidad financiera paraguaya Bueno Bank expone los riesgos de un modelo económico basado en la desregulación y la falta de controles sobre el capital financiero. Según explicó, la firma pasó de ser una financiera a convertirse en una aplicación y posteriormente en un banco, con un crecimiento exponencial y una fuerte vinculación con distintos sectores del Estado paraguayo.
En ese sentido, cuestionó la concentración de recursos públicos y privados en una entidad vinculada al poder político y describió un presunto mecanismo de vaciamiento a través de sociedades que recibían préstamos y luego se convertían en deudoras morosas o incobrables. “La plata del Estado paraguayo y la plata de los paraguayos se evaporó”, señaló. También trazó un paralelismo con el debate argentino sobre las fintech y la necesidad de establecer mayores controles sobre el sistema financiero.
Para Garriga, el trasfondo de esta crisis está relacionado con un proceso de financiarización que desplaza a la economía productiva. Al respecto, recordó que la actual ley de entidades financieras argentina fue sancionada durante la última dictadura militar y que ese marco normativo favoreció un modelo en el que la especulación adquiere mayor relevancia que el financiamiento de proyectos productivos. “Lo que te está mostrando Paraguay es lo que pasa cuando hay cero control o cuando hay un control que tiende a cero”, planteó.
El analista también consideró que la crisis paraguaya representa un golpe político para los sectores que presentaban al gobierno de Santiago Peña como un modelo a seguir. En paralelo, la incertidumbre regional podría impulsar a los inversores hacia posiciones más conservadoras, lo que podría profundizar las dificultades económicas argentinas. En ese contexto, rechazó la política cambiaria del ministro Luis Caputo y la falta de acumulación de divisas: “La dramática falta de dólares del Gobierno nacional no es porque no le entren, sino porque no los retiene”.
Al analizar la situación interna, Garriga describió un escenario de creciente debilidad política para Milei y evidenció la ausencia de una conducción clara del Gobierno. “Argentina está a la deriva”, afirmó, al decir que el Presidente se encuentra alejado de los problemas cotidianos y sin una agenda de Estado acorde con el contexto económico y social.