El Papa que aprendió quechua, estudió matemáticas y terminó volviendo a América

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León XIV llega a la Argentina con una historia bastante más curiosa que la que circula en redes. Robert Prevost fue matemático antes que sacerdote, pasó buena parte de su vida en Perú, obtuvo la nacionalidad peruana y, cuando ya era obispo, se anotó como un alumno más en un curso de quechua. Este domingo comienza su visita a la Argentina.

Hay una historia sobre el Papa León XIV que circula por las redes y parece escrita para una película: un joven brillante que rechaza Harvard, abandona una vida de comodidad y se marcha en 1975 a las aldeas más pobres de Perú. Después vendrían las caminatas de ocho horas, los pisos de tierra, los enfermos cargados sobre animales y una vida dedicada por completo a los pobres.

Es una buena historia. El problema es que buena parte de ella no es cierta.

Robert Francis Prevost no llegó a Perú en 1975. Tampoco hay registros confiables de que haya sido aceptado en Harvard Law School y haya rechazado esa posibilidad. Su biografía oficial cuenta otra historia, bastante menos cinematográfica y, probablemente, más interesante: estudió Matemáticas en la Universidad Villanova, en Pensilvania, donde se graduó en 1977. Ese mismo año ingresó al noviciado de la Orden de San Agustín.

Es decir que antes de ser sacerdote, obispo, cardenal y finalmente Papa, León XIV estudió matemáticas.

No es un detalle menor. La imagen que suele asociarse al Vaticano es la de hombres formados exclusivamente en filosofía, teología y Derecho Canónico. Prevost llegó a Roma con otra formación y terminó especializándose justamente en Derecho Canónico, después de haber estudiado Teología en Chicago. Fue ordenado sacerdote en 1982 y poco después comenzó una relación con Perú que terminaría ocupando varias décadas de su vida.

Un Papa que es también un poco peruano

Su primera experiencia misionera en Perú fue en Chulucanas, en 1985. Luego pasó muchos años en Trujillo, donde fue prior de la comunidad agustiniana, formador de religiosos, profesor de Derecho Canónico, Patrología y Teología Moral y responsable pastoral de una parroquia ubicada en una zona popular.

Después vendría Chiclayo, donde fue obispo durante casi una década.

Y allí aparece uno de los datos menos conocidos y más simpáticos de su biografía.

Prevost, ya convertido en obispo, decidió estudiar quechua.

No se trató de una ceremonia simbólica ni de una clase privada organizada para él. Según contó Janinna Sesa, entonces directora de Cáritas Chiclayo, el obispo se inscribió en un curso virtual organizado por la institución, pagó su matrícula y participó de las clases como cualquier otro alumno. Completó el curso básico porque quería poder comunicarse con comunidades de las zonas altoandinas donde había personas que no hablaban español.

La anécdota dice bastante más que la frase “el Papa habla quechua”, que también requiere cierta precisión. No se trata de afirmar que León XIV tenga el mismo dominio del quechua que del español o el inglés. Lo comprobado es que estudió la lengua y recibió formación básica, además de haber aprendido expresiones durante sus años de contacto con comunidades quechuahablantes.

La cuestión tiene algo de paradoja: un estadounidense nacido en Chicago terminó estudiando una lengua originaria de los Andes para poder hablar con personas a las que visitaba como pastor.

Y hay otra particularidad. Prevost no solamente trabajó en Perú: obtuvo la nacionalidad peruana. Por eso, cuando apareció en el balcón de San Pedro el 8 de mayo de 2025 como León XIV, no era solamente el primer Papa nacido en Estados Unidos. También era, formalmente, un hombre con ciudadanía peruana y una historia pastoral profundamente ligada a América Latina.

El Papa políglota

Su historia con los idiomas tampoco termina en el quechua.

León XIV tiene al inglés como lengua materna y habla español, italiano, francés y portugués. Además, por su formación académica, tiene conocimientos de latín y alemán.

El español, en particular, no es para él una herramienta aprendida para hablar con los latinoamericanos desde Roma. Es el idioma en el que desarrolló buena parte de su vida pastoral.

Quizás por eso su llegada al papado produjo una escena bastante particular: un Papa estadounidense que, sin embargo, tiene una parte importante de su historia personal construida en América Latina.

Del Perú a Roma

La carrera de Prevost tampoco siguió un recorrido convencional.

Después de sus años de trabajo pastoral en Perú, regresó a Estados Unidos y ocupó distintos cargos dentro de la Orden de San Agustín. En 2001 fue elegido prior general de la orden y volvió a ser elegido para un segundo mandato. Eso significaba estar al frente de una organización religiosa extendida por numerosos países.

En 2023, Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos, uno de los cargos más importantes de la estructura de la Iglesia Católica. Ese mismo año lo creó cardenal.

Dos años después, el 8 de mayo de 2025, llegó la sorpresa: los cardenales reunidos en el cónclave eligieron a Robert Francis Prevost como el Papa número 267 de la Iglesia Católica.

Eligió llamarse León XIV.

Y ahora vuelve

Hay algo particularmente extraño en esta visita que comienza este domingo.

León XIV no llega a la Argentina como un Papa que simplemente visita un continente lejano. Llega a una región que forma parte de su propia historia.

Entre el 8 y el 11 de noviembre recorrerá Buenos Aires, Córdoba y Luján. Será el primer viaje del pontífice a la Argentina y tendrá, inevitablemente, una presencia particular la figura de Francisco, el Papa argentino que murió sin haber podido realizar una visita pastoral a su propio país durante su pontificado. La visita de León XIV se produce casi cuarenta años después del último viaje papal a la Argentina, realizado por Juan Pablo II en 1987.

El programa argentino incluye encuentros con autoridades, jóvenes, trabajadores, representantes de otras tradiciones religiosas, personas privadas de su libertad y sectores vinculados con la vida social del país. También visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole y terminará su paso por la Argentina en el santuario de Nuestra Señora de Luján.

Pero quizás el dato más interesante de su visita no esté en el protocolo.

Está en su recorrido.

Antes de ser el hombre que ocupa el trono de Pedro, Robert Prevost fue un estudiante de Matemáticas de Chicago, un fraile agustino, un sacerdote que trabajó en Perú, un profesor de Derecho Canónico, un obispo que se sentó frente a una computadora para aprender quechua y un ciudadano peruano.

La historia de Harvard no hace falta para volver extraordinaria su biografía.

La verdadera historia ya tiene bastante.

Y ahora, después de casi cuatro décadas sin un Papa en la Argentina, ese hombre que llegó a Roma desde Chicago pero que construyó buena parte de su vida en América Latina está a punto de pisar Buenos Aires.