La histórica planta Acerías Berisso, ubicada en 124 y 80, atraviesa un momento crítico. Los trabajadores denuncian que los nuevos dueños, que tomaron posesión de la firma en 2022, llevan adelante un proceso de vaciamiento, con deudas salariales, falta de insumos y un progresivo desmantelamiento de la producción.
“Estamos defendiendo los puestos de trabajo y el patrimonio industrial de Berisso”, reflejó Carlos Lazarte, trabajador de la Aceria Berisso con 18 años de antiguedad y delegado de la empresa por el gremio UOM, asegurando que los empleados permanecen en la planta de manera pacífica, custodiando las maquinarias y los materiales que aún quedan en el lugar.
El conflicto comenzó tras la venta de la empresa, cuando el grupo inversor a cargo interrumpió el pago de salarios y suspendió la actividad, dejando a más de 30 familias en una situación de incertidumbre. A pesar de los reclamos, la patronal nunca presentó un plan de reactivación ni cumplió con los compromisos asumidos ante el Ministerio de Trabajo.
Ante este escenario, los trabajadores impulsan distintas gestiones para recuperar la planta bajo gestión obrera o lograr su venta a una firma que garantice la continuidad productiva. Desde el sector gremial, remarcaron la importancia de sostener un espacio industrial clave para la región y evitar que el predio, con gran valor inmobiliario, quede abandonado o sea destinado a otros fines.
“Queremos trabajar, no queremos que se repita la historia de tantas fábricas cerradas. Acerías fue parte del corazón productivo de Berisso y todavía puede volver a funcionar”, expresó Lazarte.
Mientras tanto, continúan las reuniones con autoridades locales y provinciales en busca de una salida que priorice el empleo y la reactivación industrial.
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