El sector cultural atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años, marcado por la reducción del financiamiento, la pérdida de puestos de trabajo y el retroceso de políticas públicas destinadas a sostener las industrias culturales.
“El encuentro se da en un marco siempre, lamentablemente, de ataque del Gobierno nacional para con los derechos culturales”, así lo planteó Guillermo Tello, referente del Frente Cultural Federal y coordinador general de la Multisectorial Audiovisual, al analizar la situación en entrevista con Frecuencia Camalote.
Tello se refirió al encuentro realizado el 29 de julio, en el marco del Día Nacional de la Cultura, que reunió a representantes de la CTA, la CGT y distintas organizaciones del sector. También participaron entidades vinculadas con el teatro, la literatura, el audiovisual y la comunicación. Uno de los principales objetivos fue consolidar una estrategia común frente a los cambios impulsados por el Gobierno nacional sobre organismos y leyes vinculados con la cultura.
Entre las principales preocupaciones mencionó los proyectos que amenazan normas vinculadas con el doblaje, el libro y la lectura y el precio de tapa. “Sacamos un documento oponiéndonos a la derogación de estas leyes y armando una movilización que aparentemente daría un buen resultado si es que realmente logramos que no se traten estas normas”, explicó. Para el dirigente cultural, se trata de legislaciones que fueron construidas a partir de amplios consensos y que cumplen una función central en la protección de la producción cultural argentina.
La situación económica también aparece como uno de los factores más perjudiciales. en este sentido, dijo que la caída del poder adquisitivo modifica las posibilidades de acceso de la población a las actividades culturales y repercute directamente sobre trabajadores y empresas. “Los números que hace ya más de un año vienen demostrando que hay una caída del consumo de las industrias culturales cerca del 34%”, afirmó. Esa disminución se expresa en la venta de libros, la asistencia al teatro y el consumo de música, entre otras actividades.
El impacto tampoco escapa a los medios comunitarios y alternativos. Es por ello que cuestionó las modificaciones realizadas sobre el FOMECA, fondo destinado a fortalecer medios comunitarios, e indicó que los cambios en materia de pauta publicitaria afectan sus posibilidades de sostenimiento. “Hay que comprender que la comunicación y la cultura están íntimamente relacionados, son prácticamente lo mismo”, señaló.
Para el referente del Frente Cultural Federal, los problemas que atraviesan al sector pueden sintetizarse en tres grandes dimensiones: la pérdida de poder adquisitivo, la disminución del acceso a bienes y actividades culturales y la pérdida de fuentes laborales. “La angustia de un pueblo que ya no puede tener esa diversidad cultural, esa accesibilidad y eso genera mucha angustia porque se siente que solo trabaja para alimentarse o para subsistir”, describió. Frente a este escenario, planteó la necesidad de continuar organizándose no solamente para defender las políticas existentes, sino también para elaborar nuevas propuestas.
Consultado sobre si había atravesado anteriormente un escenario semejante, resumió: “La verdad que no. Debo reconocer que para los que no me conocen, yo me he dedicado a la dirección de contenido audiovisual, he dirigido telenovelas, documentales, series documentales, pero también he sido productor musical, soy músico y productor teatral”. Desde esa experiencia en distintas ramas de la actividad cultural, consideró que el actual nivel de cuestionamiento hacia los trabajadores y las instituciones del sector no tiene antecedentes comparables desde el retorno democrático.
La unidad del sector aparece, para Tello, como una de las principales herramientas para enfrentar el escenario actual y proyectar una política cultural diferente. En ese sentido, destacó los diez años de trabajo de la Multisectorial Audiovisual y la participación de 21 entidades, y de cara a los próximos años, reclamó que cualquier proyecto de gobierno que pretenda recuperar una perspectiva nacional y popular incluya un programa específico para la cultura.