La versión sobre un posible cierre de la Base Aeronaval Punta Indio encendió las alarmas en toda la región del Sanborombón. El periodista Gaston Garriga advirtió que la eventual medida tendría un fuerte impacto económico y social, debido al peso que la instalación tiene como fuente de empleo y como dinamizadora de la actividad comercial de localidades como Verónica y Magdalena.
“Está muy firme la versión de que cierra la Base Aeronaval de Punta Indio”, dijo Garriga, y explicó que se trataría de una decisión que contemplaría el traslado de sus actividades hacia la Base Aeronaval Comandante Espora, en Bahía Blanca. Las consecuencias de una eventual clausura serían profundas para toda la zona.
“La Base Aeronaval de Punta Indio es el principal empleador de Verónica y uno de los principales empleadores de Magdalena”, fundamentó. Por ese motivo, consideró que el cierre no puede analizarse solamente desde la perspectiva de la estructura militar, ya que la instalación sostiene también una red de actividades y servicios que dependen, directa o indirectamente, de los trabajadores que allí se desempeñan.
Dentro de la base funcionan además servicios esenciales para la comunidad, entre ellos un hospital y una escuela. Por ende, la pérdida de puestos de trabajo podría repercutir sobre comercios, supermercados, farmacias y otros emprendimientos que dependen del movimiento económico generado por la base.
Por estos motivos, describió el eventual cierre como “una bomba neutrónica” para la región del Sanborombón y que ello podría profundizar un proceso de deterioro económico y social. “Va a convertir esos pueblos que hoy la reman, que han conocido tiempos mejores, en un páramo”, expresó. La preocupación excede así a los trabajadores directamente vinculados con la actividad aeronaval y alcanza a buena parte de la población local.
Para Garriga, el caso de Punta Indio debe analizarse en relación con otras decisiones que afectan el empleo y las economías locales. “Hay que prepararse, primero para un cierre masivo de comercio”, sostuvo, al referirse al efecto que podría producir una eventual pérdida del principal motor económico de la zona.
Frente a este escenario, también llamó a evitar que el malestar social termine enfrentando a los propios trabajadores y vecinos. “Hay que ser cuidadoso y no caerle a las víctimas, independientemente de lo que hayan votado”, afirmó, y consideró que todavía existe margen para reaccionar y reclamar antes de que las consecuencias sean irreversibles.