Mellarium, la miel de Berisso que fue premiada como la mejor de la Provincia

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Un emprendimiento familiar nacido entre Berisso y Oliden logró un reconocimiento que puso en el centro de la escena a una producción artesanal de la región. Melarium, proyecto impulsado por Elizabeth De Michelis y su hija Sofía Litvin, obtuvo el primer premio provincial en la categoría mieles cristalizadas a granel, en un concurso organizado por el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense.

La historia de Mellarium comenzó en 2025, a partir de una idea compartida entre madre e hija. El vínculo con la apicultura, sin embargo, venía de antes. Elizabeth había tenido algunas colmenas años atrás, cuando Sofi era pequeña, y durante mucho tiempo conservaron la miel producida en aquel momento. El recuerdo de ese sabor terminó convirtiéndose en el punto de partida para recuperar una actividad que había quedado pendiente.

“Quería hacer algo juntas”, contó Sofía al explicar cómo surgió el proyecto. La decisión fue empezar desde cero y hacerlo con una mirada profesional. Para eso, ambas realizaron un curso anual de apicultura en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata, donde incorporaron conocimientos sobre biología de las abejas, manejo de colmenas y producción de miel.

Uno de los aspectos centrales que destacan las emprendedoras es que el sabor de la miel está directamente relacionado con el ambiente en el que trabajan las abejas. La floración determina buena parte de sus características y, según las especies vegetales disponibles, pueden obtenerse mieles multiflorales o, en determinados casos, monoflorales.

En el caso de Mellarium, los análisis determinaron que una de sus mieles es monofloral de Lotus, una pequeña flor amarilla que crece en los campos y que, pese a pasar muchas veces inadvertida, aporta características particulares al producto. “La floración, el agua y el ambiente influyen muchísimo”, comentaron durante la entrevista.

Las colmenas se encuentran en campos de Oliden, en un entorno rural alejado de las zonas urbanas y con una importante diversidad natural. Allí, las abejas recolectan el néctar que posteriormente transforman en miel mediante un proceso conocido como trofalaxis, en el que el néctar pasa de una abeja a otra hasta alcanzar las condiciones necesarias para ser almacenado en las celdas del panal.

El trabajo apícola también implica un cuidado permanente de las colmenas. Elizabeth explicó que antes de abrir una colmena observa el movimiento de las abejas y las condiciones climáticas. El viento, por ejemplo, puede afectar especialmente a las abejas jóvenes, por lo que el manejo se realiza procurando preservar el bienestar de los animales.

La actividad también está condicionada por el ambiente. Uno de los principales riesgos es la fumigación de cultivos cercanos, que puede provocar la muerte de numerosas abejas. Por eso, los apiarios deben estar registrados y, cuando se realizan aplicaciones, los productores deberían ser informados para poder cerrar temporalmente las entradas de las colmenas y evitar que las abejas salgan.

La dinámica de las colmenas cambia además según la época del año. Durante el invierno, las abejas permanecen agrupadas para conservar el calor, mientras que con la llegada de temperaturas más altas y días más largos aumenta la actividad de la colonia. Una colmena puede pasar de unas 20 mil abejas durante el invierno a alrededor de 60 mil en plena temporada. La abeja reina, cuya función principal es la reproducción, puede llegar a poner hasta 2.000 huevos diarios durante el verano.

El crecimiento de Mellarium estuvo acompañado por una apuesta por la calidad y la identidad de marca. El premio obtenido en la Provincia significó, según las emprendedoras, un salto importante en términos de visibilidad. La competencia contó con más de un centenar de participantes y no se limitó a la evaluación sensorial: también incluyó análisis de laboratorio.

El reconocimiento abrió nuevas oportunidades comerciales. Recientemente, Sofía participó en Tucumán de capacitaciones y rondas de negocios organizadas con el acompañamiento del Consejo Federal de Inversiones y el Ministerio de Desarrollo Agrario. Allí pudo vincularse con empresas, dietéticas y otros productores, además de compartir experiencias con representantes del INTA, el CONICET y universidades.

Para las creadoras de Mellarium, la confianza es otro de los valores centrales del vínculo entre productores y consumidores. En un mercado donde existen diferencias entre las mieles puras y aquellas que pueden encontrarse adulteradas, sostienen que conocer al apicultor y saber cómo trabaja se vuelve fundamental.

El nombre del emprendimiento también está ligado directamente al mundo de las abejas. “Mellarium” proviene del latín y significa “colmenar”. La marca comercializa distintos formatos y también trabaja con propuestas destinadas a hotelería, confiterías y otros establecimientos.

Quienes quieran conocer y adquirir los productos pueden contactarse a través de Instagram, en @melarium.oficial. El emprendimiento cuenta además con puntos de entrega en Berisso y ofrece alternativas de distribución según la zona.