En el Gran La Plata «la pobreza alcanza a unas 360 mil personas»

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Los nuevos datos sobre pobreza e indigencia volvieron a poner el foco sobre la situación económica y social del país. Durante su columna en FM 96.3, el analista Martín Sotiru analizó los últimos indicadores y advirtió que, pese a la mejora respecto de los picos registrados en 2024, ambos índices muestran un nuevo incremento en las mediciones más recientes.

La comparación debe realizarse entre períodos equivalentes para evitar distorsiones estacionales; en ese sentido, señaló que la pobreza aumentó tres décimas respecto del mismo semestre del año anterior, mientras que la indigencia pasó del 6,9% al 7,5%. “Está creciendo la indigencia y está creciendo la pobreza”, resumió.

También comentó que la medición oficial de pobreza del INDEC se realiza a partir de los ingresos de los hogares y su relación con el valor de la canasta básica total. El ingreso familiar promedio de los hogares considerados pobres se ubicó en torno a los 922 mil pesos, frente a una canasta básica total promedio cercana al millón y medio de pesos.

En la región, el panorama también genera preocupación. Sotiru dijo que en el Gran La Plata, que incluye a La Plata, Berisso y Ensenada, «la pobreza alcanza a unas 360 mil personas» y registró un incremento cercano a siete puntos en la comparación mencionada durante la charla.

Otro de los aspectos destacados fue la diferencia entre los grandes centros urbanos y los aglomerados más pequeños. Sotiru planteó que en localidades con menos población el cierre de una industria o empresa importante puede tener un impacto mucho mayor sobre el empleo y los ingresos de toda la comunidad, al existir además menos alternativas dentro del mercado laboral.

A este escenario se sumó el dato de actividad económica correspondiente a julio. El indicador registró una caída del 2,9% respecto de junio, la mayor contracción mensual desde abril de 2020; el descenso se produjo pese al crecimiento de algunas actividades, entre ellas la agricultura, la pesca y la explotación de minas y canteras.

Para Sotiru, la combinación entre caída de la actividad, dificultades en la industria y el comercio y el aumento de la pobreza plantea un escenario que requiere políticas económicas activas. “Si quiere revertir esta situación, tiene que tener alguna política”, planteó, y mencionó entre las alternativas posibles medidas fiscales y acciones destinadas a generar empleo.

El desafío pasa por determinar qué políticas pueden modificar esa tendencia y evitar que el deterioro económico vuelva a profundizarse sobre los ingresos de los hogares.