A 40 años de la edición de Oktubre, uno de los discos fundamentales de la historia del rock argentino, Berisso se prepara para una noche ricotera con la visita de Ricardo Cohen, conocido popularmente como Rocambole. El artista plástico, diseñador y docente estará este viernes en Puerta B, de calle Montevideo y 18, para compartir una charla sobre arte, diseño y contracultura, con entradas agotadas y una fuerte expectativa entre quienes siguen la obra de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
En diálogo con Frecuencia Camalote, Cohen explicó que la charla recorrerá buena parte de su trayectoria artística y docente. “Yo hablo un poco de mi trabajo, hablo del diseño, de la injerencia de la imagen en la historia de la humanidad”, contó. Su experiencia como docente aparece también en estos encuentros. “Empiezo a ponerme aburrido hasta que la gente a lo mejor me interrumpe con algunas preguntas y bueno, la cosa se pone un tanto más ricotera”, bromeó.
La visita encuentra además un punto de contacto directo con la historia de Berisso; Rocambole recordó que su abuelo tuvo allí una de sus tiendas, llamada Los Vascos, que funcionó hasta mediados de la década del 40. En 1945, cuando tenía apenas dos años, llegó junto a sus padres a La Plata. “Fuimos un poco testigos de justamente el 17 de octubre, cómo empezó en Berisso y en La Plata”, recordó.
El aniversario de Oktubre permite volver sobre uno de los procesos creativos más particulares del rock nacional. Cohen recordó aquellos años como una época intensa, todavía atravesada por la salida de la última dictadura. “Había muchas ganas de salir, de decir con libertad las cosas que se podían decir”, señaló. La intención era construir una obra integral en la que poesía, estética y música no pudieran separarse.
Esa integración terminó convirtiéndose en una de las marcas visuales más reconocibles de Los Redondos. El artista contó que todavía recibe comentarios de personas que no pueden escuchar una canción de Oktubre sin asociarla inmediatamente con las imágenes del disco, o que al observar alguna de esas imágenes vuelven a escuchar mentalmente la música.
Para Rocambole, el vínculo entre música e imagen no desapareció con el final del disco físico, aunque sí cambió radicalmente. Habló de la importancia que tuvieron las tapas de los discos desde los años 60 y destacó el trabajo de artistas como Juan Gatti y Alejandro Ros, entre otros. Con las plataformas digitales, aquel objeto que acompañaba la escucha dejó de ocupar el mismo lugar, pero la imagen continúa presente: “Todavía no se concibe, por ejemplo, colgar un tema en la red y que no esté acompañado de alguna imagen o de algún video”.
La obra de Rocambole también terminó trascendiendo el ámbito estrictamente musical. Tatuajes, banderas, murales y distintas formas de apropiación popular convirtieron muchas de sus imágenes en parte del imaginario colectivo ligado a Los Redondos. “Todo artista se siente bastante emocionado cuando hay un público que quiere, ama su obra”, sostuvo. Y frente a esa dimensión alcanzada por sus trabajos, eligió una palabra para definir su posición: “Me queda agradecer, agradecer y agradecer”.
La charla de este viernes en Puerta B llega, además, después de la declaración de interés cultural por el libro Rocambole: Arte, Diseño y Contracultura. Una oportunidad para volver sobre una trayectoria que excede ampliamente al universo ricotero y que encuentra, justamente en Berisso, un territorio atravesado por parte de la historia personal del artista y por una obra que, cuatro décadas después de Oktubre, continúa formando parte de la cultura popular.