En una entrevista con Deportres, Alan Aidar compartió detalles de su trayectoria, los desafíos que enfrenta el deporte amateur y la pasión que lo mantiene vigente en la competencia. “Viajamos por el mundo con una mochilita, con algunos sponsors y mucho esfuerzo, y logramos cosechar cosas importantes”, comentó, al destacar también la importancia de que los medios visibilicen disciplinas que suelen quedar relegadas frente a los deportes tradicionales.
El deportista explicó que, con los años, su mirada sobre la competencia cambió; mientras que al comienzo el objetivo estaba puesto exclusivamente en ganar, hoy prioriza el disfrute del proceso, el aprendizaje y la posibilidad de dar lo mejor de sí mismo. “Las medallas se ganan en el dojang, en el gimnasio, y se van a buscar al torneo”, resumió, al destacar que la preparación física y mental resulta determinante para alcanzar los objetivos.
Su recorrido estuvo marcado por el esfuerzo y la superación personal. En 2009 comenzó a entrenar con el maestro Edgardo Villanueva, referente internacional de la disciplina, y encontró en ese vínculo una guía fundamental para su desarrollo; poco después de iniciar esa etapa sufrió un grave accidente de tránsito que le provocó múltiples fracturas y lo mantuvo un año sin poder caminar. La recuperación implicó un largo proceso físico y emocional, pero no logró alejarlo del taekwondo.
Aidar recordó sus experiencias en campeonatos internacionales, donde enfrentó a algunos de los mejores competidores del mundo; una de esas peleas, disputada en Eslovenia en 2022 contra un destacado representante ucraniano, significó un punto de inflexión en su carrera. Aunque perdió la final, la paridad del combate fortaleció su confianza y contribuyó a que fuera convocado para integrar la selección argentina.
El camino hacia los títulos mundiales tampoco estuvo exento de dificultades; de hecho, en 2024, durante el campeonato disputado en Mar del Plata, sufrió una lesión en los ligamentos de la rodilla en plena semifinal. A pesar de la recomendación médica de no continuar, decidió competir y logró avanzar hasta consagrarse campeón mundial. Y en la reciente Copa del Mundo volvió a enfrentar problemas físicos con un esguince de tobillo de grado tres y debió competir con el pie vendado. Actualmente, reconoce que la recuperación demanda cada vez más tiempo, aunque su deseo de seguir en actividad permanece intacto.
Además de competir, Aidar desarrolla una intensa tarea docente en Ensenada. Para él, la disciplina, la constancia y la pasión son más importantes que las condiciones físicas iniciales. También cuestionó la búsqueda de resultados inmediatos y la tendencia a reemplazar el aprendizaje con maestros por tutoriales en Internet.
“El deporte te hace mejor persona”, afirmó, al destacar valores como el esfuerzo, la empatía y el respeto por el rival.
Padre de tres hijas y con responsabilidades laborales y familiares, el taekwondista proyecta una etapa de recuperación física y preparación para los próximos desafíos, sin pensar todavía en el retiro. Su principal sueño, más allá de los logros individuales, es que el reconocimiento internacional alcance también a su ciudad: “Me gustaría que, cuando vean una llave de competencia, digan: ‘Uy, me toca un ensenadense’”.