Javier Pallero: “WhatsApp no ganó la elección en Brasil, ganó la gente organizada”

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El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil volvió a poner en discusión el papel de las redes sociales y las herramientas digitales en las campañas electorales. Sin embargo, para el analista de políticas digitales y especialista en gobernanza de Internet Javier Pallero, reducir el resultado electoral al uso de WhatsApp implica desconocer los factores políticos, sociales y organizativos que hicieron posible la victoria del dirigente brasileño.

En diálogo con Frecuencia Camalote, Pallero explicó que su planteo busca cuestionar el llamado determinismo tecnológico, es decir, la idea de que una plataforma puede resolver por sí sola un problema político o garantizar un resultado electoral. En ese sentido, sostuvo que durante la campaña hubo múltiples factores, entre ellos las alianzas políticas, los cambios en el discurso y la implementación de medidas sociales como el aumento del programa Bolsa Familia. “No hay forma de explicarlo solamente por el funcionamiento de una plataforma”, remarcó.

El especialista destacó, de todos modos, la utilización estratégica de WhatsApp durante el balotaje. En particular, señaló el funcionamiento de canales de difusión que llegaron a reunir alrededor de 10 millones de seguidores y que permitieron organizar acciones concretas de militancia. A través de esos espacios se compartían mensajes de campaña, argumentos y consignas para replicar en grupos de familiares, amigos, vecinos y espacios comunitarios. También se coordinaban tareas territoriales, como acompañar a personas mayores a votar, facilitar traslados y movilizar a quienes todavía no habían definido su participación electoral.
Pallero diferenció esta modalidad del simple reenvío de mensajes o del activismo digital pasivo.

La estrategia consistía en que cada militante tomara los argumentos centrales, los adaptara a su propia comunidad y los difundiera desde sus vínculos personales. “Uno es un militante cuando le agrega algo en sí, cuando uno hace algo, hace un esfuerzo, se moviliza”, indicó. De esta manera, la tecnología funcionó como una herramienta de organización y coordinación de una estructura política previamente existente.

Consultado sobre la posibilidad de trasladar esa experiencia a la Argentina de cara a las elecciones de 2027, el especialista valoró el trabajo del estratega de comunicación de Lula, pero advirtió que no existe una fórmula que pueda reproducirse mecánicamente. “El medio en sí mismo no es el mensaje, no gana elecciones, el algoritmo la gana un mensaje”, afirmó. Y agregó que para que una estrategia digital funcione debe existir un candidato con una identidad definida, un discurso claro y una propuesta capaz de interpelar a la sociedad.

Durante la entrevista también abordó el impacto de las redes sociales en la circulación de información y la construcción de la opinión pública. Advirtió que la sobreexposición permanente a contenidos, el desplazamiento constante por las plataformas y la falta de tiempo para reflexionar generan condiciones favorables para la desinformación. En ese contexto, consideró que los problemas no responden únicamente a las características de las tecnologías, sino también a las condiciones sociales y económicas en las que se utilizan.

Frente a ese escenario, Pallero planteó que no alcanza con intentar regular las plataformas existentes para limitar sus efectos negativos. Propuso avanzar hacia modelos tecnológicos más abiertos, con mayor competencia y capacidad de decisión por parte de los usuarios. Como ejemplo, mencionó la interoperabilidad de los servicios de mensajería y la posibilidad de que las personas puedan elegir distintos algoritmos, en lugar de depender exclusivamente de los que imponen las grandes empresas tecnológicas.

Finalmente, se refirió al concepto de soberanía digital y a la propuesta de Lula de desarrollar una inteligencia artificial brasileña. Si bien consideró importante que los Estados cuenten con infraestructura propia, como satélites, centros de datos y servicios tecnológicos nacionales, advirtió que la soberanía no debería limitarse a trasladar el control de las corporaciones privadas hacia los gobiernos. “La verdadera soberanía, que en realidad es autodeterminación, es la que diluye el poder, no cambia de concentración”, concluyó.