Del viernes 11 al domingo 13 de julio se llevará adelante una nueva edición de la Fiesta del Vino de la Costa en la ciudad de Berisso, un encuentro que desde hace dos décadas rinde homenaje al trabajo de los viñateros locales, a la historia de las migraciones y al entramado de la producción agroecológica y comunitaria.
La cita será en el Gimnasio Municipal, con entrada libre y gratuita. Allí se podrá disfrutar de la tradicional degustación de vinos locales —elaborados con uva Isabella—, charlas, ferias de productores, patio gastronómico y espectáculos en vivo. También se desarrollarán los concursos de vinos caseros y mermeladas, dos clásicos que siguen creciendo año a año.
“Nos preparamos como siempre, con mucha expectativa. Esta fiesta es la oportunidad que tenemos los productores de mostrar nuestro trabajo, nuestros vinos nuevos y también de encontrarnos con la comunidad”, expresó Leonardo Corazza, uno de los viñateros históricos de Berisso y fundador de la cooperativa Vino de la Costa.
Corazza destacó que este vino no es un invento reciente: “Tiene más de cien años de historia en esta zona, representa la identidad cultural de Berisso. Nosotros lo que hicimos fue rescatarlo, volver a plantar la uva, a producir, y a ofrecerlo de nuevo a la región”. Su marca, Don Pedro, se elabora de manera agroecológica y cuenta también con vinos especiales elaborados a partir de otras cepas.
Además del vino tinto, blanco y rosado, en la feria se podrá degustar el fermentado de ciruela, un producto típico de la región que recientemente fue incorporado al Código Alimentario Nacional. “Fue un logro enorme que nos reconozcan este producto, porque hubo muchos años de idas y vueltas con las habilitaciones. Es un fermentado frutado, dulce, de baja graduación, ideal para sobremesas o como aperitivo”, explicó.
Según contó, cada productor aporta su impronta familiar al proceso y hay bodegas en toda la región: desde la isla Paulino hasta la bodega Madre Selva de Santiago Fresini. La cooperativa agrupa a un conjunto de viñateros que trabajan con el acompañamiento de la Universidad Nacional de La Plata y otras instituciones.
“Hubo años donde fuimos más de 20 productores, hoy somos menos. La situación económica nos afecta mucho, pero seguimos adelante con esfuerzo, con amor por lo que hacemos”, agregó Corazza. La fiesta, que tuvo su primera edición en 2004, fue creciendo hasta reunir hoy a más de 100 mil visitantes por fin de semana, muchos de ellos de otras localidades.
Durante el evento también se podrán recorrer los viñedos, visitar la bodega de la cooperativa, comprar productos artesanales del Mercado de la Ribera y disfrutar de shows musicales para toda la familia.
“Con cada botella que se llevan, nos están ayudando a seguir. Hacemos todo a pulmón. Esta fiesta no sólo es una celebración del vino, es una celebración de la cultura y del trabajo de nuestra gente”, concluyó Corazza.
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