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Desde acerías Berisso denuncian vaciamiento, con más de 50 trabajadores sin cobrar y una reactivación inviable

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La situación de Acerías Berisso vuelve a encender alarmas en la región. Con más de 50 trabajadores afectados, salarios adeudados y una empresa paralizada, desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) La Plata denuncian un vaciamiento deliberado y advierten que la supuesta reactivación planteada por la patronal “no tiene ningún sustento real”.

“Esto es más parecido a una novela que a algo lógico”, graficó Pablo Acuña, protesorero de la UOM seccional La Plata, al describir un conflicto que lleva meses sin resolución. Según explicó, tras la salida de los antiguos dueños y la aparición de nuevos interlocutores, la empresa planteó la posibilidad de retomar la actividad con apenas “8 o 10 personas”, algo que el gremio considera técnicamente inviable.

“Estamos hablando de más de 50 trabajadores, de los cuales 44 están bajo convenio UOM. Pretender que funcione con esa dotación es imposible”, sostuvo. Pero el problema de fondo no es sólo productivo; la empresa mantiene deudas salariales y no abonó indemnizaciones. “No se le pagó un solo peso a los trabajadores”, afirmó.

Desde el sindicato aseguran que hubo múltiples instancias de negociación, incluso con intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense, pero que todas las alternativas fueron rechazadas por la empresa: “No hay voluntad. Se ofrecieron herramientas como suspensiones para sostener el empleo, pero todo fue descartado”. “Acá no estamos ante una empresa que cayó por el mercado. Acá hubo un vaciamiento. Llegaron a una deuda de 3.000 millones de pesos y no hay ninguna inversión que lo justifique. Esa plata no está en la fábrica”, agregó.

Además, denunció irregularidades graves en los aportes: “A los trabajadores les descontaban obra social y aportes sindicales, pero ese dinero nunca apareció. Aun así, desde el gremio seguimos garantizando la cobertura y asistencia básica”.

La situación actual de la planta complica aún más cualquier intento de reactivación. Sin servicios esenciales como luz y gas, y con maquinaria crítica fuera de funcionamiento, volver a producir implicaría una inversión significativa. “No es prender una llave. Hay hornos que trabajan a más de mil grados. Reactivar eso lleva tiempo y dinero”, detalló.

Mientras tanto, los trabajadores atraviesan una situación límite, sin ingresos y con escasas posibilidades de reinsertarse en el mercado laboral. “Es mano de obra calificada, muy específica. No es fácil conseguir otro trabajo en este contexto”, advirtió.

Más allá del caso puntual, Acuña trazó un diagnóstico preocupante sobre la industria metalúrgica en la región, entendiendo que “hay una fuerte retracción del mercado, caída de la actividad y pérdida de puestos de trabajo por goteo”. En ese sentido, cuestionó el impacto de la apertura de importaciones y la falta de políticas que protejan la industria local.

Con un conflicto que sigue abierto y sin señales concretas desde la UOM insisten en que “la salida es sencilla. Que paguen lo que corresponde por ley, después veremos qué pasa con la empresa, pero hoy lo urgente son los trabajadores”.

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