El conflicto que atraviesa «Acerías Berisso» sumó un nuevo capítulo luego de que la empresa expusiera públicamente su versión sobre la crisis que mantiene paralizada la planta desde octubre del año pasado.
En diálogo con «Frecuencia Camalote», Sebastián Lemme, apoderado de la firma, respondió a las denuncias realizadas días atrás por trabajadores y por el ex delegado, quien habría advertido sobre una situación crítica marcada por la falta de pagos, problemas de seguridad e higiene y la incertidumbre laboral de decenas de familias.
Lemme explicó que el ex delegado «ya no forma parte de la empresa y fue despedido con causa». Además, aseguró que existen denuncias penales en su contra por presuntos hechos de intimidación, violencia y privación ilegítima de la libertad.
El representante de Acerías sostuvo que la compañía arrastra dificultades económicas desde hace varios años y que la caída de la actividad, sumada al contexto económico nacional y a la apertura de importaciones, derivó en una profunda crisis financiera. En ese marco, indicó que «la planta contaba con 48 trabajadores cuando su nivel de producción solo permitía sostener alrededor de 20 puestos».
Por otra parte, recordó que en octubre se intentó avanzar en una reestructuración acordada ante el Ministerio de Trabajo, pero afirmó que un grupo encabezado por el ex delegado «tomó las instalaciones e impidió el funcionamiento de la empresa». Según su versión, desde entonces «la planta permanece virtualmente paralizada y los intentos de retomar la actividad habrían sido frustrados por amenazas y episodios de violencia».
Respecto a los reclamos salariales, el apoderado negó que existan haberes adeudados a los trabajadores despedidos. Explicó que quienes fueron desvinculados con causa dejaron de generar salarios desde el momento de su despido y señaló que actualmente se encuentran en marcha negociaciones judiciales para resolver las indemnizaciones correspondientes.
Asimismo, aseguró que aún quedan alrededor de 15 trabajadores vinculados a la empresa y que la intención de la firma es reactivar la producción. Sin embargo, remarcó que la situación actual impide el ingreso a la planta y la salida de mercadería ya producida, lo que agrava aún más el panorama económico.
Mientras tanto, el conflicto continúa sin una resolución definitiva. Desde el sector de los trabajadores confirmaron que existen deudas salariales y reclamaron la reincorporación de los despedidos, mientras que la empresa insiste en que la crisis productiva hacía inviable mantener la totalidad de los puestos laborales.