Desde hace casi dos décadas, Marcos Ciancio encontró en la lutería una forma de unir música, diseño, carpintería y creatividad. Su camino comenzó alrededor de 2007, cuando empezó a construir violines junto al luthier Germán Moore. Con el tiempo, su formación en diseño industrial y su propia experiencia como músico lo llevaron a explorar distintos instrumentos y técnicas de construcción.
Su taller se convirtió en un espacio donde conviven instrumentos acústicos tradicionales, como charangos y cuatros venezolanos, con bajos y guitarras eléctricas. Para Marcos, cada instrumento tiene su propio universo y requiere combinar conocimientos de materiales, acústica, diseño y construcción; incluso el clima puede convertirse en un factor a tener en cuenta, especialmente en una zona con altos niveles de humedad.
Uno de los aspectos que más distingue su trabajo es la búsqueda de maderas regionales. En lugar de limitarse a las especies tradicionalmente utilizadas en la fabricación de instrumentos, el luthier investiga alternativas disponibles en Argentina y, particularmente, en la provincia de Buenos Aires. Puertas, marcos y maderas recuperadas pueden convertirse en materia prima después de un proceso de selección, secado y preparación.
“Si miro una puerta o un marco, ya me meto”, contó entre risas al explicar esa particular manera de buscar materiales. Así encontró cedro, incienso, guatambú y otras especies que pueden ofrecer características adecuadas para la construcción de instrumentos. La recuperación de madera también aparece como una forma de aprovechar materiales que de otro modo podrían terminar descartados.
El trabajo artesanal permite además adaptar cada instrumento a las necesidades de quien lo va a tocar. Marcos recordó, por ejemplo, el pedido de un guitarrista de manos grandes que necesitaba un mástil especialmente diseñado para su ergonomía. También participó de la construcción de una guitarra barroca con cuerdas de tripa, siguiendo técnicas y características propias de los instrumentos del siglo XVII.
Para él, ser luthier no implica necesariamente ser músico profesional, aunque considera fundamental tener ciertos conocimientos sobre el funcionamiento del sonido. En su oficio confluyen la carpintería, la acústica, la física, el diseño y una precisión que termina definiendo el resultado final. “La mano de obra es lo más valioso”, destacó al referirse al tiempo y al conocimiento que requiere cada instrumento.
El luthier berissense será uno de los expositores de la Expo Lutería, que se realizará el 5 y 6 de septiembre en el Centro Cultural Malvinas. Allí se reunirán alrededor de 40 constructores y habrá instrumentos de distintas características, además de charlas y recitales. En este evento llevará parte de su trabajo a un encuentro que busca poner nuevamente en primer plano un oficio artesanal que combina tradición e innovación.
Su taller, Araucaria, funciona además dentro de Casa Z, un espacio cultural y de memoria de Berisso que también cuenta con sala de ensayo y grabación. Desde allí, continúa construyendo instrumentos y recuperando maderas para convertirlas en piezas únicas, mientras mantiene vivo un oficio que, lejos de desaparecer, encuentra nuevas formas de reinventarse.