La pobreza vuelve a crecer y el trabajo muestra señales de deterioro

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Los últimos indicadores económicos volvieron a encender señales de alerta sobre la situación social en Argentina. En diálogo con FM TresCiudades, Nicolás Taiariol, integrante del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), analizó el crecimiento de la pobreza y la indigencia y lo vinculó con la evolución de los salarios, el empleo, el consumo y el cierre de empresas.

Taiariol explicó que la medición de la pobreza está directamente relacionada con los ingresos de los hogares y que, luego de una reducción registrada durante 2025, el indicador volvió a crecer durante el primer semestre de 2026. De esta manera, la pobreza alcanzó el 24,4%, mientras que la indigencia se ubicó en 5,6%.

El economista planteó que detrás de esos números aparecen distintos factores. Mencionó una caída de los salarios privados registrados, una pérdida mayor en los ingresos del sector público nacional y provincial, el deterioro de las jubilaciones y un incremento de la morosidad de las familias. También habló de retrocesos en el consumo masivo y un crecimiento del empleo no registrado.

Otro de los datos mencionados fue el cierre de empresas. En los últimos años «dejaron de funcionar más de 30.000 empresas», una cifra que utilizó para dimensionar el impacto sobre la actividad productiva y el empleo. Para el especialista, el deterioro no responde a un único factor, sino a un conjunto de indicadores que atraviesan distintas ramas de la economía.

En ese sentido, diferenció el comportamiento de sectores como petróleo, gas, minería y agro de la situación de otras actividades productivas. Esos sectores podrían generar divisas, pero el debate pasa por cuánto de esos recursos se traduce en empleo, consumo y desarrollo de cadenas de valor dentro de la economía nacional.

Durante la entrevista también se abordó la situación de los sectores más vulnerables y las herramientas de asistencia social. Taiariol sostuvo que el Estado mantiene políticas destinadas a contener a los sectores de menores ingresos y vinculó esa situación con otro fenómeno, una menor capacidad de movilización social respecto de otros períodos históricos. Aclaró, sin embargo, que parte de ese proceso también responde a transformaciones culturales y a nuevas formas de vinculación social.

Para terminar, se refirió a una reunión de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados en la que trabajadores y empresarios expusieron sobre la situación productiva. Destacó la importancia de que el Congreso escuche a quienes atraviesan directamente las dificultades económicas y productivas. “Tratemos de ponerle un rostro a esos números”, planteó, al remarcar la necesidad de incorporar las experiencias de trabajadores, pequeñas y medianas empresas, y estudiantes de escuelas técnicas al debate económico nacional.